lunes, 4 de junio de 2007

ELECCIONES MUNICIPALES Y FORALES EN EUSKADI (27 MAYO 2007)

Recién cerradas las urnas y establecidos los resultados se nos ocurre un balance de urgencia que resumimos en los siguientes puntos:

La abstención ha sido relativamente alta (40 %). Los motivos se pueden buscar en un cierto cansancio del electorado ante las ofertas de los partidos políticos, en el poco atractivo que representan las cabezas de listas que, en demasiados casos, repiten y en un clima político más sosegado que disminuye el estímulo a votar.
El PNV gana las elecciones al ser el partido más votado. Sin embargo, sufre una fuerte sangría debido a la imagen de dimisión que trasmite (Imaz vs. Ibarretxe-Egibar) y que se traduce en mayor pérdida en territorios como Alava y Guipúzcoa en manos de los jelkides más esencialistas. En este último territorio el bajón se acentúa al sumarse el escándalo por la corrupción alrededor de la Hacienda Guipúzcoa (Jáuregui y Bravo). En consecuencia, el PNV va perdiendo progresivamente su anterior centralidad y, de esta forma, el nacionalismo ya no es visto como aquella cultura política que es la única capaz de vertebrar el País Vasco.
El PSE-EE se refuerza electoralmente a pesar de la baja participación y pasa a ser la segunda fuerza en número de votos. Gana en Vitoria, San Sebastián y Guipúzcoa, aunque sin obtener una mayoría suficiente que le permita gobernar en solitario. Se recogen electoralmente los aciertos en política de pacificación, de la claridad política que define nuestra propuesta de vasquismo integrador y de la cohesión interna del partido.
El PP pasa a tercera fuerza. La estrategia de crispación que ha llevado a cabo la dirección popular y la específica política de enfrentamiento que ha establecido en Euskadi han recogido un claro rechazo. Puede seguir el camino del PP catalán.
Eusko Alkartasuna sale perjudicada tras su opción de concurrir en solitario a las elecciones. Sin embargo, mantiene su representación, que es notable en Guipúzcoa, territorio que convierte en su particular bastión.
La coalición que han establecido Ezker Batua y Aralar no consigue despegar del todo. Madrazo no rentabiliza su actuación en el Gobierno Vasco y ha de optar entre mantener su alianza con el nacionalismo o mirar hacia la izquierda.
Acción Nacionalista Vasca aglutina unos ochenta mil votos. Se arrogan, además, otros tantos de tal forma que afirman que mantienen su suelo electoral. Estos apoyos se explican por la recular tregua que dice mantener el terrorismo y porque cada vez parece se va asentando más en ese mundo un difuso sentimiento de salida negociada a la violencia.
Tal vez extensos asistiendo a la apertura de un nuevo ciclo político en el que el PNV vaya a perder su pretendido derecho de "primogenitura" y en el que la izquierda va ganando, poco a poco, protagonismo. Por otra parte, nos gustaría que se formaran gobiernos mayoritarios de izquierda pero hoy esto no es posible y habremos de resignarnos a apostar por gobiernos de izquierda en minoría. De todas formas se entrecruzan muchos intereses y el resultado final no es fácilmente predecible. En el horizonte aparecen las generales que serán positivas para nuestro Partido y, ya en 2009, las autonómicas que supondrán un verdadero desafío para la izquierda.

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