viernes, 20 de julio de 2007

Conferencia de prensa íntegra con Vladimir Putin en el G8

Lo que los medios occidentales no quieren que sepamos de Putin
The Globe and Mail
Traducido por Germán Leyens, Diana de Horna, Ana María Acosta y Adela del Olmo. Revisado por Horacio Garetto y Caty R.
Ofrecemos a nuestros lectores el texto íntegro de la conferencia de prensa realizada por la flor y nata de la prensa atlantista con el Presidente ruso Vladimir Putin en la reunión del G8 en Alemania el pasado mes de junio, que ha sido silenciada por los medios de comunicación occidentales dominantes y publicada por el sitio presidencial ruso en la Red el 4 de junio de 2007.
Pensamos que esta traducción completa de las palabras y el pensamiento del Presidente de Rusia constituye un imperativo ético, puesto que se trata nada más y nada menos que de registrar en los documentos históricos en nuestra lengua la postura pública de la Federación Rusa frente a la temeraria e imprudente búsqueda de Estados Unidos de la supremacía nuclear, lo que, pensamos, pone en riesgo el precario equilibrio estratégico nuclear y con ello la paz y seguridad mundiales. Por lo que pudiera pasar, veamos quién es quién en esta historia y la responsabilidad de cada uno.
[Nota de la redacción de IS Euskadi: La situacion por la que atraviesa Rusia es preocupante: mafias incrustadas en el aparato del Estado, pobreza generalizada, una elite polí­tica que proviene del antiguo KGB, expansionismo respecto a los Estados de la antigua URSS, crí­menes polí­ticos (incluso en el extranjero),etc. Y su poder en recursos energeticos que hace enmudecer a las democracias occidentales. Disculpad la extensión, pero se trata de un artículo de obligada lectura. Gracias por vuestra comprensión y felices vacaciones.]
Vladimir Putin: ¡Buenas tardes señores y señoras! Reciban mis calurosos saludos.
Quisiera decir unas pocas palabras al comienzo de nuestro encuentro. Creemos que el foro G8 es un evento útil e interesante que nos permite sincronizar nuestros enfoques ante problemas cruciales relacionados con el desarrollo de la economía global y sobre la agenda internacional. Y eso no simplemente para, diríamos, sincronizar nuestros relojes sino también para coordinar nuestras posiciones, que pueden luego formalizarse en documentos del G8 y más adelante en los documentos de otras organizaciones internacionales, incluyendo a la ONU. Esto ya se ha hecho en el pasado.
Estoy muy contento de ver que los acuerdos a los que llegamos en San Petersburgo el año pasado no se han olvidado. Muchos de esos acuerdos están siendo implementados. Además la presidencia alemana del G8 no ha olvidado los principales puntos de nuestras discusiones en San Petersburgo. Hay una evidencia de lo que discutimos en Rusia en los documentos que ahora se están preparando por expertos y colaboradores. Desde luego, me refiero en primer lugar y sobre todo a la energía. Pero no sólo a eso. También incluye la ayuda al desarrollo, especialmente a los países africanos, incluida la lucha contra las enfermedades infecciosas. Naturalmente, esto también incluye nuestros esfuerzos conjuntos respecto al cambio climático. Encararemos todo esto y, como ya dije, otros problemas internacionales serios para Europa como los Balcanes y otros asuntos. Y confío en que una discusión abierta y honesta entre socios sobre todos estos problemas –no importa cuán difícil sea resolverlos– será una discusión útil. Quisiera agradecerles el interés que han mostrado por nuestro trabajo. Y ciertamente no tengo la audacia ni la responsabilidad de hablar en nombre de todos mis colegas del G8, pero estoy dispuesto a explicar con más detalle la posición de Rusia sobre los asuntos que ustedes consideren de interés para el público.
Es todo lo que quería decir al comienzo, no voy a perder tiempo en un monólogo. Les escucho. Empecemos el trabajo.
Der Spiegel: Señor Presidente, parece que Rusia no siente mucho cariño por Occidente. Nuestras relaciones se han deteriorado. Podemos también mencionar el deterioro de sus relaciones con EEUU. ¿Nos acercamos nuevamente a una Guerra Fría?
VP: Difícilmente se puede utilizar la misma terminología en las relaciones internacionales, en las relaciones entre países, que la que se aplica a relaciones entre la gente, especialmente durante su luna de miel o cuando se preparan para ir al Registro Civil.
A lo largo de la historia los intereses han sido siempre el principio organizador de las relaciones entre los estados y en la arena internacional. Y cuanto más civilizadas se hacen esas relaciones más claro queda que los propios intereses deben ser equilibrados con los intereses de los demás países. Y uno tiene que ser capaz de hallar compromisos para solucionar los problemas y asuntos más difíciles.
Una de las principales dificultades de la actualidad es que ciertos miembros de la comunidad internacional están absolutamente convencidos de que su opinión es la única correcta. Y desde luego eso difícilmente lleva a crear la atmósfera de confianza que considero crucial para encontrar soluciones que sean mutuamente aceptables. Para encontrar soluciones óptimas. Sin embargo también pienso que no deberíamos dramatizar nada demasiado. Si expresamos abierta, honrada y directamente nuestras opiniones, no significa que estemos buscando la confrontación. Además estoy profundamente convencido de que todos se beneficiarían si fuésemos capaces de restablecer la discusión honrada y la capacidad de hallar compromisos en la arena internacional. Y estoy convencido de que ciertas crisis que enfrenta actualmente a la comunidad internacional no existirían y no tendrían un impacto tan calamitoso en la situación política interna de ciertos países. Por ejemplo, los sucesos de Iraq no representarían un semejante dolor de cabeza en EEUU. Es el ejemplo más vívido y agudo, pero, sin embargo, quiero que me comprendan. Como recordarán, nos opusimos a la acción militar en Iraq. Y ahora consideramos que si hubiésemos encarado los problemas que nos enfrentaban en la época por otros medios, el resultado habría sido –a mi juicio– mejor de lo que tenemos hoy en día.
Por este motivo no queremos confrontación; queremos entablar el diálogo. Pero queremos un diálogo que reconozca la paridad de los intereses de ambas partes.
Wall Stret Journal: Una continuación de la pregunta anterior. Uno de los problemas recientes más agudos entre Washington y Moscú han sido los planes estadounidenses de instalar elementos de un sistema de defensa de misiles en Europa. Ya que Rusia se opone de modo muy radical a este sistema y la Casa Blanca confirma que seguirá adelante a pesar de ello, la confrontación se hace más pronunciada...
VP: A propósito, ésa es la respuesta a la pregunta anterior. Lo siento. Por favor, continúe.
Wall Street Journal: ... y los otros países que desean participar en este sistema. ¿Qué gana Rusia al oponerse de modo tan feroz a este sistema? ¿Espera que Washington termine por abandonar sus planes de instalar un sistema de defensa contra misiles o tiene otros objetivos puesto que Washington ya ha dicho que no permitirá que Rusia vete este programa?
VP: Comenzaría por el Tratado Adaptado de Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (ACAF). No hemos declarado simplemente que estamos dispuestos a cumplir con el Tratado, como han hecho algunos otros. Lo estamos implementando realmente: hemos removido todas nuestras armas pesadas de la parte europea de Rusia y las hemos colocado detrás de los Urales. Hemos reducido nuestro ejército en 300.000 hombres. Hemos tomado una serie de otros pasos requeridos por el ACAF. ¿Y qué hemos recibido como respuesta? Europa Oriental recibe nuevas armas, establecen dos nuevas bases militares en Rumania y Bulgaria y hay dos nuevas áreas de lanzamiento de misiles -un radar en la República Checa y sistemas de misiles en Polonia-. Y nos hacemos la pregunta: ¿Qué está pasando? Que Rusia se desarma unilateralmente. Si nos desarmamos unilateralmente quisiéramos ver que nuestros socios están dispuestos a hacer lo mismo en Europa. Y al contrario, Europa está siendo colmada de nuevos sistemas de armas. No podemos dejar de preocuparnos.
¿Qué deberíamos hacer en esas circunstancias? Por supuesto hemos declarado una moratoria. Esto se aplica al sistema de defensa de misiles. Pero no sólo al propio sistema, ya que si este sistema de misiles se instala, funcionará automáticamente con toda la capacidad nuclear de EEUU. Será una parte integrante de la capacidad nuclear de EEUU.
Llamo su atención y la de sus lectores sobre el hecho de que, por primera vez en la historia –y quiero subrayar esto–, hay elementos de la capacidad nuclear de EEUU en el continente europeo. Y simplemente cambia toda la configuración de la seguridad internacional. Es el segundo aspecto.
Finalmente, en tercer lugar, ¿cómo lo justifican? Con la necesidad de defenderse contra misiles iraníes. Pero esos misiles no existen. Irán no tiene misiles con un alcance de 5.000 a 8.000 kilómetros. En otras palabras, nos quieren convencer de que necesitan defenderse de algo que no existe. ¿Piensan que esto tiene cierta gracia? Pero sólo sería gracioso si no fuera formulado como lo hacen. No nos satisfacen las explicaciones que escuchamos. No hay ninguna justificación para la instalación de un sistema de defensa de misiles en Europa. Nuestros expertos militares creen ciertamente que este sistema afecta el territorio de la Federación Rusa delante de los Urales. Y por cierto tenemos que reaccionar ante este hecho.
Y ahora quisiera dar una respuesta definitiva a su pregunta: ¿Qué queremos? Ante todo, queremos que nos escuchen, que comprendan nuestra posición. No excluimos que nuestros socios estadounidenses puedan reconsiderar su decisión. No imponemos nada a nadie. Pero procedemos partiendo del sentido común y pensamos que todos los demás también deben utilizar su sentido común. Pero si eso no tiene lugar, nos absolveremos de la responsabilidad por nuestras represalias, porque no somos nosotros quienes iniciamos lo que ciertamente se convierte en una nueva carrera armamentista en Europa. Y queremos que todos comprendan de modo muy claro que no vamos a ser los responsables de esa carrera armamentista. Por ejemplo, cuando tratan de responsabilizarnos en conexión con nuestros esfuerzos por mejorar nuestras armas nucleares estratégicas. No fuimos nosotros los que empezamos con el retiro del Tratado prohibitivo de Misiles Antibalísticos. ¿Pero qué respuesta dimos cuando discutimos este problema con nuestros socios estadounidenses? Dijimos que no teníamos los recursos ni el deseo de establecer un sistema semejante. Pero como profesionales ambos comprendemos que un sistema de defensa de misiles a un lado y ningún sistema semejante al otro, crea una ilusión de seguridad y aumenta la posibilidad de un conflicto nuclear.
Hablo de un modo puramente teórico –esto no tiene una dimensión personal-. Es destruir el equilibrio estratégico en el mundo. A fin de restaurar ese equilibrio sin establecer un sistema de defensa de misiles, tendremos que crear un sistema para superar la defensa de misiles; y es lo que estamos haciendo ahora.
En ese momento nuestros socios dijeron: "no hay nada malo, no somos enemigos, no vamos a trabajar el uno contra el otro". Destacaríamos que les respondemos simplemente: "Les advertimos, hablamos al respecto, ustedes nos respondieron de una cierta manera. Así que estamos haciendo lo que dijimos que haríamos." Y si ellos colocan un sistema de defensa de misiles en Europa –y se lo advertimos hoy– habrá represalias. Tenemos que garantizar nuestra seguridad. No somos los propugnadores de este proceso.
Y por último, de nuevo no quisiera que cayeran en la ilusión de que nos hemos cansado de alguien. Pero a veces pienso en mi interior: ¿Por qué hacen todo eso? ¿Por qué nuestros socios estadounidenses tratan de un modo tan obstinado de desplegar un sistema de defensa de misiles en Europa cuando –y es perfectamente obvio– no es necesario para defenderse contra misiles iraníes ni –y es aún más evidente– norcoreanos? (Todos sabemos dónde está Corea del Norte y el alcance que requerirían esos misiles para poder llegar a Europa). Así que es evidente que es algo que no va contra ellos y es evidente que no va contra nosotros porque es obvio para todo el mundo que Rusia no se prepara para atacar a nadie. ¿Por qué entonces? ¿Será tal vez para asegurarse de que tomemos esas represalias? ¿Y para impedir un mayor acercamiento entre Rusia y Europa? Si fuera el caso (y no afirmo que así sea, pero es una posibilidad), entonces creo que sería un error más porque no es la manera de mejorar la paz y seguridad internacionales.
Der Spiegel: Una breve pregunta adicional: ¿Estaría dispuesto a considerar el despliegue de un sistema de defensa de misiles ruso similar en algún sitio cerca de EEUU, por ejemplo en Cuba?
VP: Sabe, iba a hablar de eso, pero usted lo dijo antes. No planeamos nada semejante y, como es bien conocido, sólo hace poco desmantelamos nuestras bases en Cuba. Al mismo tiempo que los estadounidenses construyen nuevas en Europa, Rumania y Bulgaria. Las desmantelamos porque después de la caída de la Unión Soviética nuestra política exterior cambió mucho ya que la propia sociedad rusa cambió. No queremos confrontación, queremos cooperación. Y no necesitamos bases cerca de nadie y no planificamos nada de ese tipo. Es lo primero.
Segundo. Básicamente, los sistemas modernos de armas, normalmente, no precisan de tales bases. Son generalmente decisiones políticas.
Nikkei: Soy aquí el único representante de Asia. Quisiera preguntar sobre su política asiática. ¿Cuál es su posición general hacia los países asiáticos? Es posible que no le guste la pregunta pero tengo que preguntar a pesar de eso respecto a los Territorios del Norte y la disputa entre Japón y Rusia. Acabo de ser informado por colegas de Tokio de que Japón y Rusia van a celebrar una cumbre el 7 de junio de 2007. Y es seguro que el primer ministro Abe va a presentar el tema de los Territorios del Norte. Ya ha dicho de modo muy claro que quiere tomar una decisión final sobre este tema con usted, señor Putin. Y eso significa que antes del fin de su período usted tendrá que encarar este problema de alguna manera. ¿Cuál es su reacción ante sus intenciones políticas?
VP: Como usted sabe, una parte importante del territorio ruso está en Asia. El continente asiático se desarrolló de modo extremadamente rápido y nos interesa mucho, especialmente en términos económicos. No es sólo interesante porque tenemos muchos recursos energéticos, algo de lo que carecen los países asiáticos, y por ello la posibilidad de cooperar en el sector de la energía. También hay posibilidades más amplias de cooperación. Creemos que tenemos cosas de las que hablar y sitio para cooperar en el sector de la alta tecnología. Esperamos que esta cooperación nos ayude a desarrollar la parte asiática de Rusia. Durante los últimos 15 años hemos tenido dificultades en esa región, incluyendo la despoblación de esos territorios. Ahora estamos adoptando programas para desarrollar esas regiones rusas y tenemos la intención de prestarles la mayor atención posible. Todo esto está asociado con nuestro interés en nuestros socios asiáticos.
Probablemente usted sabe que nuestro comercio, tanto con China como con Japón, está creciendo. Pienso que el año pasado creció en casi un 60%. Inversionistas japoneses vienen al mercado ruso y no sólo en el Lejano Oriente, también en la parte europea de Rusia. Saludamos ese interés en desarrollar la cooperación entre nuestros países.
En cuanto a las llamadas "islas en disputa" que usted mencionó, no las consideramos en disputa porque esta situación fue el resultado de la Segunda Guerra Mundial y fue confirmado en el derecho internacional y en documentos internacionales. Pero comprendemos los motivos de nuestros socios japoneses. Queremos descartar todos los alegatos del pasado y buscar un camino hacia adelante sobre este tema junto con Japón.
Quisiera señalar que mi propia impresión es que recientemente ha habido menos retórica sobre este tema y la discusión se ha hecho más seria y profunda. Lo celebramos. Y quisiera decir una vez más que incluso la Unión Soviética mostró mucha flexibilidad respecto a este problema en su época y que en 1956 firmó una declaración según la cual dos islas permanecerían dentro de la Unión Soviética y dos irían a Japón. El Consejo Supremo ratificó esa declaración, como lo hizo Japón. Y en realidad el documento debería haber entrado en vigor. Pero nuestros socios japoneses renunciaron repentinamente al documento a pesar de que ya lo habían ratificado. Sobra decir que en condiciones semejantes es difícil encontrar una solución mutuamente aceptable. Sin embargo estamos decididos a trabajar con ustedes en la búsqueda de una. Y espero reunirme con mi colega japonés en Heiligendamm. Espero que podamos hablar sobre ese asunto especialmente en vista de que no se han detenido las consultas a nivel de trabajo, de expertos. Al contrario, se han intensificado recientemente.
The Times: En la actualidad los medios británicos están sobre todo interesados en dos temas relacionados con Rusia. El primero es el caso Litvinenko. Y el segundo es la experiencia de BP y Shell en Rusia. Quisiera hacerle dos preguntas. Primero, ¿existen circunstancias bajo las cuales Rusia aceptaría el pedido británico de extraditar a Lugovoi? Y la segunda pregunta. A la luz de la experiencia de BP y Shell en Rusia ¿deberían invertir las compañías británicas en Rusia?
VP: ¿Existen circunstancias bajo las cuales Rusia extraditaría a Lugovoi? Existen. Habría que modificar la Constitución de la Federación Rusa. Es lo primero.
Segundo. Incluso si la Constitución se fuese a modificar se necesitarían, desde luego, razones válidas para hacerlo. Sobre la base de la información que he recibido del Fiscal General, la parte británica todavía no nos ha suministrado suficientes motivos para hacerlo. Existe una solicitud de extradición del señor Lugovoi, pero no hay materiales que documenten los motivos por los que deberíamos hacerlo. Como dicen los diplomáticos, esa solicitud no tiene sustancia: no está apoyada por los materiales que constituyen la base sobre la cual nuestros colegas británicos nos solicitaron la extradición de Lugovoi.
Finalmente el tercer punto. Como usted sabe, existe una investigación criminal de la muerte de Litvinenko en Gran Bretaña. Y si nuestras agencias de cumplimiento de la ley reúnen suficiente evidencia para llevar a alguien ante un tribunal, si hay suficiente material en conexión con algún ciudadano de la Federación Rusa para llevar esa evidencia ante el tribunal, ciertamente se hará. Y espero sinceramente que nuestros colegas británicos nos ayuden efectivamente. No sólo solicitando la extradición de Lugovoi sino enviándonos suficiente evidencia para que presentemos el caso a un tribunal. Lo haremos en Rusia y condenaremos a cualquier persona que sea culpable del asesinato de Litvinenko.
Y ahora en cuanto a la solicitud en sí. Tengo sentimientos encontrados sobre esa solicitud. Si la gente que envió esa solicitud no sabía que la Constitución Rusa prohíbe la extradición de ciudadanos rusos a países extranjeros, se debería cuestionar su nivel de competencia, por cierto. En general los jefes de agencias de cumplimiento de la ley de tan alto nivel deberían saberlo. Y si no lo saben, su lugar no está en las agencias de cumplimiento de la ley sino en otro sitio. En el parlamento, por ejemplo, o en el periodismo. Pero por otra parte, si lo sabían e hicieron esa solicitud a pesar de todo, entonces no pasa de ser un truco publicitario. En otras palabras, se puede considerar este problema de cualquier manera pero en todos los casos se ve estupidez. Y no veo ningún aspecto positivo en lo que han hecho. Si no lo sabían son incompetentes y dudamos de lo que han estado haciendo. Y si lo sabían y lo hicieron a pesar de todo entonces es pura política. Las dos opciones son malas.
Un último punto. Pienso que cuando el gobierno británico permitió que una cantidad importante de criminales, ladrones y terroristas se reuniera en Gran Bretaña, creó un entorno que pone en peligro las vidas y la salud de los ciudadanos británicos. Y toda la responsabilidad por ello está del lado británico.
Shell. Quisiera aclarar el tema. ¿En qué está interesado respecto a Shell y BP? ¿En Shell en Sakhalin, es así?
The Times: Sí, es una pregunta sobre Sakhalin, sobre el permiso de BP. ¿Será necesario que renuncien a ese permiso o podrán conservarlo a pesar de todo?
VP: ¿Ha visto el acuerdo original? ¿Lo ha leído alguna vez?
The Times: Sí.
VP: ¿Le gustó lo que estaba escrito? Sabe, es un tratado colonial que no tiene absolutamente nada que ver con los intereses de la Federación Rusa. Sólo puedo lamentar que a comienzos de los años noventa los funcionarios rusos permitieran que incidentes semejantes tuvieran lugar, incidentes por los cuales deberían haber ido a la prisión. La implementación de ese tratado resultó una situación en la cual, durante mucho tiempo, Rusia permitió que sus recursos naturales fueran explotados y no recibió nada a cambio. Casi nada. Pero si nuestros socios hubieran cumplido correctamente sus obligaciones, ciertamente no habríamos tenido una posibilidad de rectificar la situación. Pero son culpables de la violación de leyes medioambientales y ese es un hecho generalmente aceptado que se basa en datos objetivos. Y tengo que decir que ni siquiera nuestros socios lo niegan. Expertos medioambientales han corroborado esa evidencia. A propósito, Gazprom recibió varias proposiciones de sus socios para unirse aún antes al proyecto, antes de cualquier escándalo ecológico, pero se negó a hacerlo. Pero después de los problemas medioambientales y la amenaza de multas, creo que el ingreso de Gazprom simplemente salvó el proyecto.
Y finalmente, un último punto. Gazprom no actuó simplemente como resultado de nuestra presión y se apoderó de algo. Gazprom pagó una inmensa suma de dinero para ingresar en el proyecto (8.000 millones de dólares). Es un precio de mercado. Y, que yo sepa, los socios que trabajaban en el proyecto se sintieron satisfechos porque se estaba cumpliendo con todos los términos y condiciones del tratado y nadie cuestiona el propósito de ese tratado. Nuestros socios extranjeros están recibiendo todos los recursos que esperaban recibir de este proyecto. Y pienso que es un buen ejemplo de cooperación y de nuestra responsabilidad incluso ante situaciones que se presentaron a comienzos de los años noventa, situaciones que eran claramente intolerables desde el punto de vista legal.
En cuanto a BP, usted sabe que todo país tiene ciertas reglas sobre el trabajo en su subsuelo. Esas reglas también existen en Rusia. Si alguien cree que no necesita respetar esas reglas en Rusia, se equivoca. Y eso no tiene que ver sólo con BP. Si usted se refiere al depósito de Kovyktinskoye –y evidentemente está pensando en eso– además de BP hay también compañías rusas participando en el proyecto. Y eso no sólo afecta a BP sino también a la compañía del señor Wechselberg y a la del señor Potanin. Son todos residentes económicos rusos. Y por ese motivo el asunto no se limita a BP, a un socio extranjero, sino a todos los accionistas que están comprometidos con el desarrollo de ese depósito y, por desgracia, no han cumplido con los términos de su permiso. No han comenzado todavía a desarrollarlo. Según las condiciones del permiso ya deberían haber comenzado con la extracción el año pasado. Y no sólo haber comenzado sino haber extraído una cierta cantidad de gas. Por desgracia no lo han hecho.
Y se puede encontrar una inmensa cantidad de razones para esto, incluyendo que era necesario formar parte de un sistema de gasoductos. Pero ellos ya lo sabían cuando solicitaron el permiso. Conocían esos problemas y las limitaciones potenciales. Y a pesar de eso lo hicieron y consiguieron un permiso. Ni siquiera voy hablar de cómo obtuvieron ese permiso. Dejaremos que pese sobre la conciencia de los que lo hicieron a principios de los años noventa.
Pero quisiera llamar su atención sobre el hecho de que las reservas de gas en el campo ascienden a unos 3 billones de metros cúbicos. Para comprender el volumen y la importancia para Rusia, se podría decir que es equivalente a casi todas las reservas de Canadá. Pero si los participantes en el consorcio no hacen nada para utilizar su permiso, ¿cuánto tendríamos que esperar?
Obviamente, el Ministerio de Recursos Naturales planteó la cuestión de la posibilidad del retiro del permiso. Como puede ver, aunque las negociaciones continúan, no sé cómo terminarán. No sé que decisión tomarán el Ministerio de Recursos Naturales y los accionistas de la compañía. Digo deliberadamente los accionistas de la compañía porque si usted se refiere a la compañía BP, y no sólo a la parte rusa de la compañía que se preparaba para desarrollar el depósito de Kovyktinskoye, entonces sus depósitos están aumentando en gran medida o de manera considerable a escala mundial. Si usted habla con los directivos anteriores o actuales de BP, lo confirmará.
Además, el 25 por ciento de los ingresos de BP proviene de sus actividades en la Federación Rusa. Acogemos con beneplácito la participación de la compañía en la economía rusa y seguiremos apoyando y ayudando a las compañías, pero queremos que sus actividades se ejecuten en el marco de la legislación vigente.
Kommersant: Vladimir Vladimirovich, a mi juicio, últimamente, las relaciones de Rusia con Occidente se están desarrollando a una velocidad catastrófica. Si usted las examina verá que todo anda muy mal, de mal en peor: el diálogo sobre la energía se ha detenido, nadie habla siquiera de la Carta Energética, la carrera armamentista continúa. Usted mismo lo reconoce. Ayer dijo que sí, que se está desarrollando una carrera armamentista. Usted empleó precisamente esas palabras. Además, en su vocabulario hay una nueva palabra que antes no estaba: la palabra imperialismo. Esa es una palabra de la era soviética. El imperialismo estadounidense y el militarismo israelí son términos que, usted debe recordar, sólo fueron refutados por las iniciativas de paz soviéticas, en la misma medida en que ahora son rebatidos por las iniciativas de paz rusas. Quisiera preguntar: ¿No cree que es posible hablar sobre ciertos arreglos, incluso llegar a soluciones de avenencia para tratar de atraer ocasionalmente la atención de la opinión pública en Europa, en Estados Unidos y, finalmente, en Rusia? ¿No cree usted que la situación actual no nos conduce a ningún sitio, que incluso se agudiza aún más con la carrera armamentista y nuestros misiles? ¿Qué fin se persigue?
VP: Sinceramente considero que se trata de una pregunta muy extraña e imprevista. En realidad se está desarrollando una carrera armamentista. Bueno, ¿fuimos nosotros quienes nos retiramos del Tratado ABM (Tratado sobre la limitación de los sistemas de proyectiles antibalísticos)? Debemos reaccionar ante la actuación de nuestros asociados. Ya les dijimos hace dos años: "No lo hagan, no tienen porqué hacerlo. ¿Qué están haciendo? Están destruyendo el sistema de seguridad internacional. Deben comprender que nos están obligando a tomar represalias. Ellos respondieron: "Está bien, no hay problema, continúen. No somos enemigos. Hagan lo que quieran" Creo que esa respuesta se basaba en la ilusión de que Rusia no tendría con qué responder. Sin embargo les advertimos, pero no nos escucharon. Luego supimos que estaban desarrollando armas nucleares de baja potencia y siguen desarrollando ese tipo de armamento. Entendemos que en las rocas donde se esconde Bin Laden pudiera ser necesario, digamos, destruir algunos de sus refugios. Sí, probablemente existe un objetivo de esa índole. No obstante, tal vez sería mejor buscar otros medios de resolver el problema en lugar de crear armas nucleares de baja potencia, reducir el umbral para utilizar las armas nucleares y, por consiguiente, poner a la humanidad al borde de una catástrofe nuclear. Sin embargo, ellos no nos escuchan. Estamos diciendo: No desplieguen armas en el espacio. No queremos hacer eso. Pero siguen. "Quien no está con nosotros está contra nosotros". ¿Qué es eso? ¿Es un diálogo o la búsqueda de un arreglo? En conjunto, el diálogo puede resumirse de la manera siguiente: Quien no está con nosotros, está contra nosotros.
Hablé sobre la forma en que aplicamos el ACAF (Tratado sobre Fuerzas Armadas Convencionales en Europa). De hecho lo hemos aplicado; yo no estaba inventando nada. Hay grupos de inspección que vienen, van a los emplazamientos, nuestros asociados occidentales inspeccionan y ven todo. Aplicamos el Tratado. En respuesta, tenemos bases y un sistema de defensa antimisiles en Europa. Entonces, ¿qué deberemos hacer?
Usted habló de la opinión pública. En Rusia, la opinión pública está a favor de garantizar nuestra seguridad. ¿Ve usted por algún lado la existencia de público que sea partidario de la idea de que debemos desarmarnos unilateralmente, y luego, quizás, también, para complacer a gente como Zbignew Brzezinski, además deberíamos dividir nuestro territorio en tres o cuatro partes?
Si realmente existiera esa clase de público, discutiría con él. No me eligieron Presidente de Rusia para poner a mi país al borde del desastre. Si este equilibro mundial finalmente se rompe, entonces no sólo será una catástrofe para Rusia, sino también para el mundo entero.
Algunas personas tienen la ilusión de que uno puede hacerlo todo de la forma que quiere independientemente de los derechos de otras personas. Y es precisamente por esta razón por lo que la situación internacional empeora y, como usted señaló, a la larga, da lugar a una carrera armamentista. Sin embargo nosotros no somos los instigadores. No queremos una carrera armamentista. ¿Por qué íbamos a querer desviar recursos a ese fin? No estamos comprometiendo nuestras relaciones con nadie, pero debemos responder.
Mencione por favor al menos una medida que hayamos tomado o una acción que hayamos emprendido con miras a empeorar la situación. Ninguna. No estamos interesados en eso. Estamos interesados en entablar en toda Rusia un diálogo satisfactorio sobre la atmósfera, el medio ambiente y la energía.
Ya hablamos sobre la forma en que subvencionamos a los países, las ex repúblicas de la Unión Soviética, suministrándoles energía barata durante 15 años. ¿Por qué debíamos actuar de esa manera, dónde está la lógica, qué justifica ese proceder? Subvencionamos a Ucrania durante 15 años con una suma de 3.000 a 5.000 millones de dólares anuales. ¡Piense en eso! ¿Quién más en el mundo hace esto? Nuestras acciones no están politizadas. No son acciones de carácter político. El mejor ejemplo y prueba de todo esto –me referí a este aspecto en una conferencia de prensa reciente- son los países del Báltico a los que también subvencionamos durante todos esos años. Cuando nos percatamos de que los Estados del Báltico sostenían relaciones económicas honradas con nosotros y estaban dispuestos a llevar a cabo la transferencia hacia precios mundiales, hacia precios europeos, entonces llegamos a una solución intermedia, dijimos: "Muy bien Seguiremos suministrándoles energía a precios con descuento. Acordemos un calendario para emprender la transición a los precios europeos.
Nos pusimos de acuerdo con ellos y firmamos los documentos pertinentes. Al cabo de tres años habían llevado a cabo gradualmente la transición a los precios europeos. Aun considerando el hecho de que no teníamos un acuerdo fronterizo con Letonia y que había una discrepancia política al respecto, hasta el año pasado Letonia recibió gas ruso a bajo precio. En conjunto, el precio del gas que Letonia recibió en 2006 era aproximadamente un tercio más bajo de lo que era, por ejemplo, para Alemania. Pregúntele al Primer Ministro letón y él podrá confirmarlo.
Cuando se suscitó el problema de Ucrania, según nos dijeron, se trataba de una decisión política y nos acusaron de apoyar el régimen de Lukashenko, un régimen que no agrada mucho a los países occidentales. Dijimos: "Escuchen. Ante todo, sencillamente no podemos declarar la guerra contra todos los frentes. En segundo lugar, estamos planeando hacer una transferencia hacia el precio de mercado con todos nuestros asociados. Llegará el momento en que hagamos esto también con Bielorrusia. Así lo hicimos. No obstante, una vez que lo hicimos, comenzaron los comentarios, incluso en los medios occidentales: ¿Qué estamos haciendo allí, por qué estamos perjudicando a la pequeña Bielorrusia? ¿Es esta una actitud justa y admirable hacia Rusia? Cambiamos hacia un régimen de precios con todos los países del Cáucaso: con Georgia, país con el que no tenemos muy buenas relaciones políticas y con Armenia, nación con la que tenemos excelentes relaciones y una alianza estratégica. Sí, hemos oído muchas críticas, incluso de nuestros asociados armenios, pero al final logramos un entendimiento mutuo y encontramos un camino. Esos países no podían pagar todo el precio con activos líquidos y, por ende, están pagando con activos físicos, con activos verdaderos, reales, todo lo cual está formalizado por escrito. Nadie puede acusarnos de politizar estas cuestiones. No estamos dispuestos a gastar enormes sumas de dinero subvencionando las economías de otros países. Estamos dispuestos a desarrollar la integración en el territorio de la ex Unión Soviética, pero deberá ser una integración en pie de igualdad, pero, usted sabe, el acercamiento de esos países a nuestros intereses es creciente y todo el mundo espera cada vez más que no defenderemos esos intereses. Si queremos que prevalezcan el orden y el derecho en el plano internacional, entonces debemos respetar este derecho y los intereses de todos los miembros de la comunidad internacional. Eso es todo.
Kommersant: Cuando mencioné la opinión pública en Rusia, me refería al hecho de que, a mi juicio, la opinión pública en Rusia se opondría enérgicamente a una nueva carrera armamentista después de la que la Unión Soviética perdió.
VP: Yo también estoy en contra de una carrera armamentista. Me opongo a todo tipo de carrera armamentista, pero quisiera señalar a su atención rápidamente algo que dije en el discurso que pronuncié el año pasado [ante la Asamblea Federal]. Hemos aprendido de la experiencia de la Unión Soviética y no nos conducirán a una carrera armamentista que alguien nos imponga. No responderemos de forma simétrica; responderemos con otros métodos y medios no menos eficaces. Esto se denomina respuesta asimétrica.
Estados Unidos está creando un enorme y costoso sistema de defensa antimisiles, que costará muchos miles de millones de dólares. Dijimos: "No. No nos conducirán a una carrera armamentista. Construiremos sistemas que serán mucho más baratos, aunque suficientemente eficaces para superar el sistema de defensa antimisiles y, por tanto, mantener el equilibrio de fuerzas en el mundo". Procederemos de esa forma en el futuro.
Además quiero señalar el hecho de que, pese a nuestras represalias, el volumen de nuestros gastos de defensa, como porcentaje del PIB, no está creciendo. Dichos gastos representan el 2,7% del PIB y se mantendrán en ese nivel. Estamos planificando el mismo volumen de gastos de defensa para los próximos 5 a 10 años. Esto es plenamente compatible con el promedio de gastos de los países de la OTAN. Esta cantidad no excede de su promedio de gastos de defensa y, en algunos casos, es incluso inferior al de los países de la OTAN. Podemos aprovechar nuestras ventajas competitivas, por ejemplo las capacidades militares-industriales avanzadas y las capacidades intelectuales del personal de nuestro complejo militar. Hay buenos resultados y buen personal. En cualquier caso se han preservado muchas cosas y no escatimaremos esfuerzos no sólo a fin de mantener, sino también de desarrollar este potencial.
Corriere della Sera: Señor Presidente, dos aspectos más sobre el equilibrio estratégico en Europa. Quisiera preguntar si usted considera que el Tratado de las fuerzas nucleares de alcance intermedio (INF) está actualmente en riesgo y si éste podría debilitarse, a juzgar por lo ocurrido al Tratado FACE. Segundo aspecto. Según dijo, usted no quiere participar en una carrera armamentista. Sin embargo, si Estados Unidos continúa construyendo un escudo estratégico en Polonia y la República Checa, ¿no regresaremos a la situación y los tiempos en que las fuerzas nucleares de la ex Unión Soviética se concentraban en ciudades europeas, en objetivos europeos?
VP: Con toda seguridad. Por supuesto regresaremos a esos tiempos. Es evidente que si parte de la capacidad nuclear de Estados Unidos se sitúa en Europa y nuestros expertos militares consideran que Estados Unidos representa una amenaza potencial, entonces tendremos que tomar las represalias pertinentes. ¿Qué medidas? Naturalmente, debemos tener nuevos objetivos en Europa. Además, determinar precisamente qué medios se utilizarán para destruir las instalaciones que, a juicio de nuestros expertos representan una amenaza potencial para la Federación Rusa, es una cuestión de tecnología.
Corriere della Sera: ¿Y con respecto al Tratado INF?
VP: El Tratado sobre fuerzas nucleares de alcance intermedio es un problema más amplio que no guarda relación directa con el sistema de defensa antimisiles de Estados Unidos.
El asunto en cuestión es que sólo a Estados Unidos y a Rusia se les impide desarrollar misiles de alcance intermedio y entretanto muchos otros países lo están haciendo. Ya hablé sobre esto. Entre esos países cabe citar Israel, Paquistán, Irán y Corea del Norte, entre otros.
Si se tratara de un acuerdo global, entonces es evidente que todos debemos acatarlo. No obstante, cuando casi todos los países del mundo están desarrollando o proyectando desarrollar estos misiles, no comprendo del todo por qué debería haber límites para Estados Unidos o Rusia. Tenemos acuerdos de no proliferación. Eso está. Estos acuerdos son globales. Eso nos resulta difícil, pero hemos impedido que el mundo adopte medidas que pudieran exacerbar la situación o, ¡Dios nos libre!, acarrear un desastre.
Reitero que estos acuerdos no son globales en lo referente a los misiles de alcance intermedio, de modo que sin duda pensamos en lo que debemos hacer para garantizar nuestra seguridad. Insisto en que muchos países lo están haciendo, incluso nuestros vecinos.
Además quiero recalcar nuevamente que esto no guarda ninguna relación con los planes de Estados Unidos de desplegar un sistema de defensa antimisiles en Europa. Sin embargo, encontraremos respuestas para ambas amenazas.
Le Figaro: Señor Presidente, en la cumbre del G8 usted se reunirá con Sarkozy, el nuevo Presidente de Francia. Usted mantuvo estrechas relaciones de trabajo con el ex Presidente Chirac. ¿Cómo imagina usted el desarrollo de las relaciones entre Rusia y Francia durante la presidencia de Sarkozy, habida cuenta de que Sarkozy está considerado como amigo de Estados Unidos y se prevé que centre su política exterior en los derechos humanos?
VP: Sepa usted que me sentiría muy feliz si alguien se centrara en el problema de los derechos humanos. Acabo de leer el informe de Amnistía Internacional y hay muchas cuestiones que no sólo se aplican a Rusia, sino también a nuestros asociados, incluidos los países miembros del G8. Las críticas son muy severas: cuestiones como las violaciones de los derechos de los medios de comunicación, la tortura, el maltrato a los detenidos por parte de la policía, la legislación sobre emigración. Creo que debemos prestar atención a todas esas cuestiones.
Sólo puedo sentirme feliz si alguien es amigo de Estados Unidos, porque también nos consideramos amigos de Estados Unidos. Digo eso sin exageración, aun cuando tal vez usted encuentre una contradicción teniendo en cuenta el hecho de que ahora estamos analizando con tanta vehemencia problemas como la defensa antimisiles, el Tratado FACE y otros. Tal vez no sea convincente pero es así. Nuestras relaciones eran muy diferentes hace, digamos, 20 o incluso 15 años. Cuando el Presidente de Estados Unidos dice que ya no somos enemigos no sólo le creo, sino que siento lo mismo, porque el asunto no se limita a quién es amigo de quién y qué amistad es más sólida. La cuestión que nos ocupa es cómo fortalecer el sistema de seguridad internacional actual, qué debemos hacer para lograrlo y qué nos lo impide. A este respecto tenemos posiciones diferentes y opiniones distintas. Tenemos un punto de vista, nuestros socios estadounidenses tienen otro.
Por lo que pude apreciar cuando el señor Sarkozy hizo una de sus primeras declaraciones públicas, recalcó que era un verdadero amigo de Estados Unidos. Sin embargo, dijo también que eso no significaba que iban a estar de acuerdo en todo y nuestros amigos tienen que admitir que, en una diversidad de cuestiones, podemos tener nuestras propias opiniones. Acojo esto con satisfacción porque, desde el punto de vista personal, he adoptado exactamente el mismo enfoque. No veo nada inusual en este caso, si expresamos nuestras opiniones y defendemos una posición respecto a una cuestión determinada. ¿En qué sentido es esto inusual?
Con respecto a nuestras relaciones con Francia, éstas son profundas, hay intereses políticos mutuos, intereses comunes. Tenemos posiciones similares en un cúmulo de cuestiones internacionales. Hay una gran cooperación económica y, lo que es más importante, una posible gran cooperación en el futuro. Todo esto sienta bases sólidas para el desarrollo de las relaciones futuras.
Confío en que así será. En cualquier caso, durante la conversación telefónica que sostuve con el nuevo Presidente de Francia, hablamos sobre la forma en que la dirección rusa pretendía llevar a cabo una labor positiva similar. Hemos programado una reunión con el Presidente de Francia en Alemania, en el marco de la cumbre del G8, en la cual llegaremos a conocernos. Creo que estableceremos buenas relaciones personales y de trabajo. En cualquier caso, me gustaría mucho que así fuera y trabajaremos con ahínco para ese fin.
Le Figaro: Permítame hacerle una pregunta sobre el gas. Se refiere al desarrollo del depósito de Shtokman con la compañía Gazprom, que ha decidido desarrollar dicho depósito de manera independiente, sin la participación del consorcio. Además, como usted sabe, esto constituye una prueba del clima de inversiones existente en Rusia. ¿Cree usted que hay alguna posibilidad de que las compañías petroleras occidentales participen en este proyecto?
VP: Gazprom no dijo que no habría consorcio. Sí anunció que desarrollaría el depósito de manera independiente.
Aún hay cuestiones que tenemos que separar. Gazprom será la única promotora y ejercerá la propiedad única, pero ello no significa que Gazprom no tenga la intención de colaborar con asociados extranjeros en esferas como la minería. Además, si nos dedicamos a la licuefacción de gas, entonces Gazprom estará dispuesta a llevar a cabo una cooperación amplia con los asociados extranjeros, incluso en el diseño y la construcción de una planta de licuefacción, distribución y venta de gas.
The Globe and Mail: Siguen corriendo los rumores en el sentido de que Rusia ya no debería ser miembro del G8. Según dicen, su país se está apartando de los valores de la democracia liberal, no ha conseguido aumentar sus logros en materia de libertad política, transparencia, desarrollo de los derechos humanos y así sucesivamente. La gente dice que parte de la economía rusa se ha alejado de los principios de la libre economía, la cual ha vuelto a parar a manos del Estado. De acuerdo con este punto de vista, tal vez ya no pudiera considerarse que su país forme parte de los países industrializados que constituyen el G8. ¿Cuál es su respuesta para esas afirmaciones?
VP: Diría que esta es la estupidez habitual, quizás motivada por el deseo de atraer la atención, tal vez de alcanzar algunos objetivos políticos, agravar problemas o atraer especial atención hacia estas cuestiones. Nosotros no pedimos ingresar en el G8. Se nos hizo un ofrecimiento y nos complace sobremanera ser miembros de ese grupo.
Como usted sabe, Rusia está cambiando continuamente y con gran rapidez. En términos económicos, en la actualidad ocupamos el noveno lugar en el ámbito mundial y, de acuerdo con algunos indicadores, hemos superado a algunos países miembros del G8.
Rusia tiene enormes reservas monetarias y de oro que ocupan el tercer lugar del mundo. Rusia tiene políticas macroeconómicas sólidas que influyen en el mercado financiero mundial. Tal vez en la actualidad esa influencia no es muy significativa pero no deja de ser importante.
Rusia es uno de los principales actores en la política energética internacional. El año pasado dije que Rusia había tomado la delantera al pasar a ocupar el primer lugar como país productor de petróleo. Además durante mucho tiempo se nos ha considerado como el mayor productor de gas natural. El papel y la importancia de Rusia en el sector energético aumentan y seguirán aumentando.
En definitiva, Rusia es una de las más grandes potencias nucleares. Por lo demás, no nos olvidemos de que Rusia es uno de los miembros fundadores de las Naciones Unidas y miembro permanente del Consejo de Seguridad.
Si alguien quiere convertir al G8 en un club exclusivo para unos pocos miembros, que tratarán de resolver entre sí, creo que el resultado no será en absoluto satisfactorio. Al contrario, en la actualidad examinamos la idea de ampliar el club del G8 con vistas a incorporar a otros países más sistemáticamente, a saber, China, India, Brasil, México y la República de Sudáfrica.
Hay afirmaciones similares sobre Gran Bretaña, Francia o la República Federal de Alemania. Lo mismo podría ser válido para Rusia. Sin embargo no olvidemos que otros países miembros del G8 no han experimentado las notables transformaciones que se han producido en la Federación Rusa. No han enfrentado una guerra civil como la que, de hecho, nosotros tuvimos en el Cáucaso.
No obstante hemos preservado muchos de los llamados valores comunes aún mejor que algunos otros países miembros del G8. Pese a los graves conflictos que tuvieron lugar en el Cáucaso, no hemos abandonado nuestra moratoria relativa a la pena de muerte. Como sabemos, en algunos países miembros del G8, esta condena se aplica sistemática y rigurosamente.
De modo que creo que, por supuesto, esos debates son posibles, pero estoy seguro de que no tienen una justificación seria.
Permítanme reiterar que, hasta donde sé, la presidencia alemana del G8 quiere formular reglas que rijan las transacciones con algunas de las principales economías del mundo de forma permanente. Ya enumeré a esos países y con seguridad podemos apoyar a nuestros asociados alemanes. A mi juicio, esta iniciativa es absolutamente válida.
The Globe and Mail: Una pregunta adicional. Usted habló de los problemas de un mundo unipolar. ¿Ha analizado usted la posibilidad de crear algún tipo de alianza, algunas relaciones formales entre los países, que podrían considerarse como un polo alternativo en el sistema de relaciones internacionales?
VP: En mi opinión eso sería un callejón sin salida, la forma errónea de abordar el desarrollo. Abogamos por un mundo multipolar. Creemos que ese mundo debe ser diverso y respetar los intereses de la inmensa mayoría de la comunidad internacional. Debemos crear esas normas y aprender a respetarlas.
Der Spiegel: Señor Presidente, sepa que el ex canciller de Alemania Federal, Gerhard Schroeder, lo calificó a usted como un "demócrata puro". ¿Considera que lo es?
VP: (risas) ¿Que si soy un "demócrata puro"? Por supuesto que lo soy. Sin ninguna duda. Pero, ¿sabe usted cuál es el problema? Ni siquiera el problema, peor, ¿una verdadera tragedia? El problema estriba en que estoy completamente solo, soy el único de mi especie en todo el mundo. Analice lo que está sucediendo en Estados Unidos, es sencillamente terrible: tortura, personas sin hogar, Guantánamo, gente detenida sin juicio e investigación.
Analice lo que está ocurriendo en Europa: El trato cruel a los manifestantes, balas de goma y gases lacrimógenos se utilizaron por primera vez en una capital y luego en otra, los manifestantes son asesinados en las calles; todo ello sin siquiera mencionar la región después de la era soviética. Sólo los ucranianos seguían dando alguna esperanza, pero ahora están completamente desacreditados y todo apunta hacia una tiranía total, la violación total de la Constitución y las leyes y así sucesivamente. No hay con quien hablar desde que murió Mahatma Gandhi.
Der Spiegel: ¿Su país retrocede hacía un régimen totalitario? VP: Eso no es cierto. No crea lo que oiga. Der Spiegel: Usted tenía relaciones muy estrechas con Gerhard Schroeder. ¿Cree que Angela Merkel se inclina más a procurar establecer relaciones con Estados Unidos que con Rusia?
VP: Todas las personas y todos los políticos escogen su propio estilo de comportamiento y establecen sus prioridades. No tengo la impresión de que nuestras relaciones con Alemania se hayan agravado. Pese a mis buenas relaciones con Gerhard Schroeder, puedo decir que también he entablado relaciones muy buenas y prácticas con la señora Merkel. Sí, ella muestra más persistencia en algunos aspectos.
Por ejemplo, se siente muy feliz de luchar por la carne polaca. Como ya dije, no quiere comerla: todos sabemos que en Berlín fue confiscada una entrega de carne polaca. Sin embargo, con respecto a cuestiones clave, las cuestiones de principio, no existen problemas entre nosotros que pudieran interferir en el desarrollo de los vínculos entre nuestros países. Tenemos relaciones muy pragmáticas y coherentes y en lo tocante a las relaciones con Rusia, vemos que hay continuidad con respecto a la política del gobierno anterior.
Kommersant: Vladimir Vladimirovich, tal vez se trata de una cuestión de carácter más local que específico, no obstante, creo que el asunto es importante. En los últimos días, nuestro periódico ha venido escribiendo sobre el hecho de que, hace dos días, el Servicio Federal de Aduana prohibió que se sacaran del país los materiales biológicos. Es muy sencillo no permitir que los saquen del país.
VP: ¿Cuáles son esos materiales biológicos?
Kommersant: Muestras de materiales biológicos, como muestras de sangre, trozos de tejido humano, materiales necesarios para realizar análisis de calidad en Occidente, donde hay bases de datos a gran escala. Esto es necesario a fin de establecer el diagnóstico más exacto de las personas de Rusia que tienen, por ejemplo cáncer, y en última instancia, para poder operarlos y ayudarlos. Sin embargo, el servicio de aduana no permite sacar esas muestras del país. Se divulgan muchas explicaciones en cuanto a la razón por la que eso es así, pero los hechos siguen siendo hechos. Hoy el Servicio Federal de Aduanas incluso emitió una declaración, en la que dice que pronto se elaborarán normas sobre el particular. No obstante, en la actualidad se prohíbe sacar las muestras del país. ¿Cuál es su opinión al respecto?
VP: Me resulta difícil dar una opinión exacta porque no sé mucho sobre la materia. Creo que no se deberían formular normas y que el Ministerio de Salud debería participar en esta labor. Según dijo esas muestras se envían al exterior a fin de ayudar a la gente, pero en este caso, mi pregunta es: ¿A quiénes ha ayudado este procedimiento y realmente qué ayuda han recibido? ¿Hay estadísticas? No tengo esas estadísticas y, en conjunto, tengo mis dudas en cuanto a si alguien ha recibido ayuda específica como resultado del envío de muestras biológicas al exterior.
Kommersant: Hoy día, obtener un diagnóstico correcto es una forma de ayuda, y las bases de datos internacionales son las que se utilizan para establecer el diagnóstico correcto.
VP: ¿Dónde está ese diagnóstico? Muéstrenme estadísticas que prueben que alguien ha recibido el diagnóstico correcto como resultado de ese trabajo.
Kommersant: Podemos mostrarle esas estadísticas.
VP: Entonces envíenmelas. Sin embargo, se debería cooperar con el Ministerio de Salud en este sentido. Todos los países tienen normas sobre cuestiones como el envío al exterior de los órganos, los tejidos y así sucesivamente. Se trata de una cuestión delicada y cualquier país civilizado debería adoptar normas a ese respecto; Rusia también. No conozco todos los detalles de esta cuestión, pero se instituirán normas y todos trabajaremos en este marco
. Kommersant: ¿Tal vez se podría abrir la frontera nuevamente mientras se redacten las normas? ¿Tal vez se podrían seguir aplicando las normas anteriores durante este período?
VP: No hay normas anteriores. Si hubiese habido un conjunto de normas, se podría decir si han tenido lugar o no violaciones, pero sencillamente no había un conjunto de normas. Ahora es preciso que adoptemos medidas para corregir esta situación y los especialistas del Ministerio de Salud deben participar en esta labor y establecer su posición.
Nikkei: Los asiáticos ven a Rusia desde el prisma de las relaciones con Estados Unidos y Europa. Creo que debemos analizar a Rusia directamente como una nación asiática porque es un país grande y una parte considerable de su territorio se encuentra en Asia. Ahora bien, vemos que en Asia el crecimiento económico marcha a un ritmo que habría sido difícil de imaginar en el pasado.
Todos los países asiáticos acusan un crecimiento muy rápido. Japón ha entrado en un nuevo período de crecimiento y China, por supuesto, es uno de los países que muestran un crecimiento más acelerado. Conjuntamente con los acuerdos multilaterales, en Asia se han firmado diversos acuerdos bilaterales sobre preferencias comerciales y así sucesivamente. Rusia también muestra un rápido crecimiento económico. ¿Cómo proyecta participar en el dinámico desarrollo de la región asiática y cómo planea trabajar en el grupo sixpartito? ¿Por qué no aprovechar las posibilidades que ofrece la cooperación mediante inversiones como forma de cooperación?
VP: ¿Podría usted especificar a qué grupo sixpartito se refiere? Nikkei: Me refiero a las conversaciones sixpartitas sobre la solución de la situación imperante en Corea del Norte. Rusia es una de las partes en estas negociaciones, cuyo objetivo es resolver el problema de Corea del Norte. ¿Cómo prevé desempeñar un papel más activo en este proceso?
VP: Estamos participando activamente en las negociaciones sixpartitas sobre el problema nuclear de Corea del Norte. Probablemente usted haya podido apreciar por sí mismo que nuestra posición respecto de esta compleja cuestión es muy productiva y de hecho nuestra posición ha contribuido a lograr resultados positivos en esta región. Siempre hemos considerado que debemos evitar todo lo que pudiera llevar las negociaciones al estancamiento, y debemos tener en cuenta los intereses de Corea del Norte y contribuir a la concertación de acuerdos que todas las partes puedan aceptar. China ha trabajado muy duro, por supuesto, para contribuir al logro de un resultado positivo. Creo que todas las partes en este proceso han mostrado buena voluntad y demostrado que, pese a la gravedad del problema, todas tratan de llegar a un acuerdo y están dispuestas a procurar siempre soluciones de avenencia, que siempre pueden encontrarse. Proseguiremos nuestro trabajo en esta región.
Con relación a Asia en conjunto, ya dije que Asia es una de nuestras prioridades. Colaboraremos con las organizaciones internacionales y en la actualidad participamos en numerosos foros asiáticos y seguiremos participando en su labor.
Respecto a las cuestiones económicas, si consideramos la cuestión energética, uno de los problemas más apremiantes, usted sabe que ya estamos construyendo un oleoducto hacia la costa del Pacífico y estamos analizando la posibilidad de construir también un gasoducto. Se trabaja activamente en los planes con miras a construir un gasoducto hacia China y también hacia la costa del Pacífico.
Asimismo seguiremos colaborando en otros sectores, en el sector de la alta tecnología y en la cooperación técnico-militar.
Desarrollaremos la cooperación multilateral con Asia.
The Times: Tony Blair finalmente decidió apoyar a Gordon Brown para que se convierta en el nuevo Primer Ministro. ¿Cree usted que esa es la decisión correcta? Por su parte, ¿quién le gustaría que fuera el próximo presidente de Rusia?
VP: Si usted está insinuando que se trata de Gordon Brown, con todo el respeto que me merece, es poco probable que él llegue a ser el Presidente de Rusia. (Risas).
La decisión del partido laborista no es asunto nuestro. Sabemos que Gordon Brown es un eminente especialista y espero que si de hecho llega a ser primer ministro, se tendrán en cuenta los resultados obtenidos en los últimos años y podremos fomentar todavía más nuestras relaciones con el Reino Unido. Tenemos muchos intereses comunes en diversas esferas. Tony y yo hemos analizado esta cuestión en muchas ocasiones. Hemos analizado nuestra cooperación y las perspectivas de trabajo conjunto entre los gobiernos de Rusia y Gran Bretaña.
Recuerdo la cálida acogida que me dispensaron cuando hice una visita de estado al Reino Unido. Todas estas cosas tienen muchísimos elementos positivos que pueden ayudarnos a seguir avanzando. En cuanto a las decisiones adoptadas en el seno del Partido Laborista, por supuesto estaremos de acuerdo con su decisión y colaboraremos con nuestros nuevos asociados, independientemente de quienes sean.
En cuanto a Rusia, a diferencia del Reino Unido donde el Primer Ministro se elige en el seno de un partido político, aquí el presidente es elegido por los electores rusos mediante el voto directo y secreto.
The Times: Aun así, ¿qué tipo de persona quisiera ver como presidente, y qué cualidades debería tener?
VP: Quisiera ver, sobre todo, a alguien que sea decente y honrado, alguien con un alto grado de profesionalidad y experiencia, que haya demostrado su valía y alcanzado resultados positivos a nivel regional o federal. En otras palabras, quisiera que sea alguien que pueda inspirar confianza a la gran mayoría de los electores rusos mediante la campaña y el proceso electorales.
Der Spiegel: ¿Esa persona podría ser alguien que ya haya ocupado el cargo de presidente?
VP: En Rusia sólo ha habido un presidente anterior: Boris Yeltsin. Hoy es un día de recuerdo a Boris Yeltsin, pues se cumplen cuarenta días de su deceso. No ha habido otros presidentes de la Federación Rusa. Mi mandato está llegando a su fin. Ni siquiera comprendo a qué se refiere.
Wall Street Journal: Ahora que su mandato está llegando a su fin, ¿cómo quisiera que la historia recuerde su presidencia? ¿Cuáles son los principales logros de su presidencia por los que quisiera ser recordado? En este sentido, ¿con el gobierno de qué líder ruso o mundial quisiera que se comparara su presidencia?
VP: Empezando por el final, ¿por qué hacer comparaciones? La situación en cada período histórico y en cada país siempre es única en su forma, y no veo la necesidad de hacer comparaciones. El tiempo transcurrirá y los especialistas, el público y los expertos evaluarán con objetividad lo que yo pude lograr durante estos ocho años como Presidente de la Federación Rusa.
Creo que hay cosas de las cuales yo y las personas que han trabajado conmigo podemos sentirnos merecidamente orgullosos. Cabe citar la recuperación de la integridad territorial de Rusia, el fortalecimiento del Estado, el progreso hacia el establecimiento de un sistema multipartidista, el fortalecimiento del sistema parlamentario, el restablecimiento del potencial del ejército y, por supuesto, el desarrollo de la economía. Como usted sabe, durante este período, nuestra economía ha venido experimentando un crecimiento del 6,9% anual como promedio y sólo en el primer cuatrimestre de este año nuestro PIB subió el 7,7%.
Cuando empecé mi trabajo en el año 2000, el 30% de nuestra población vivía por debajo del umbral de la pobreza. Desde entonces, ha tenido lugar una gran disminución y en la actualidad la cifra es del 15% aproximadamente. En el período comprendido entre 2009 y 2010, reduciremos esta cifra por debajo del 10% y esto nos colocará al mismo nivel del promedio europeo.
Teníamos deudas enormes, sencillamente catastróficas para nuestra economía, pero ya las saldamos en su totalidad. No sólo hemos pagado nuestras deudas, sino que ahora tenemos el mejor índice de deuda externa con respecto al coeficiente del PIB de Europa. Las cifras de nuestras reservas monetarias y de oro son conocidas: en 2000, se mantuvieron a sólo 12.000 millones de dólares y teníamos una deuda de más del 100% del PIB, pero ahora nuestro volumen de reservas de oro ocupa el tercer lugar a escala mundial y sólo en el primer cuatrimestre del año en curso aumentaron en 90.000 millones de dólares.
En el transcurso del decenio de 1990 e incluso en el período comprendido entre 2000 y 2001, se produjo una considerable fuga de capital de Rusia. El país perdía cada año 15.000, 20.000 ó 25.000 millones de dólares. El año pasado, por primera vez invertimos esta situación y tuvimos una entrada de capital de 41.000 millones de dólares. En el primer cuatrimestre de este año ya hemos tenido una entrada de capital de 40.000 millones de dólares. El año pasado la capitalización del mercado bursátil de Rusia mostró un inmenso crecimiento de más del 50%. Este es uno de los mejores resultados en el plano mundial, tal vez incluso el mejor. Nuestra economía estuvo casi al final de la lista que indicaba el tamaño de las economías mundiales, pero en el presente ha subido al noveno lugar y en algunas esferas incluso ha superado a algunas de las economías de otros países miembros del G8. Ello demuestra que hoy por hoy podemos enfrentar los problemas sociales. Los ingresos reales aumentan el 12% aproximadamente. En los primeros cuatro meses de este año el índice de crecimiento del ingreso real llegó a poco más del 18%, mientras que los salarios aumentaron el 11 ó 12%.
Al analizar los problemas que aún tenemos que resolver, uno de los más grandes es la enorme diferencia de ingresos entre las personas que se encuentran en el extremo superior e inferior de la escala. Combatir la pobreza es, obviamente, una de nuestras principales prioridades en el período inmediato y aún nos falta mucho por hacer para mejorar nuestro sistema de pensiones también porque la correlación entre las pensiones y el salario medio sigue siendo más baja aquí que en Europa. En Rusia la diferencia entre los ingresos que se indican en el extremo superior e inferior de la escala sigue siendo considerable, entre 15,6 y 15,7. Actualmente esta correlación es menor que en Estados Unidos (su cifra es de 15,9), pero no mayor que en el Reino Unido o Italia (cuya cifra es de 13,6 - 13,7). Sin embargo persiste una gran disparidad para nosotros y combatir la pobreza es una de nuestras mayores prioridades.
La situación demográfica es otra prioridad. Debemos hacer todo lo posible para cambiar la situación demográfica. Hemos adoptado un programa especial en esta esfera. Ahora no repetiré todos los detalles del programa, pero estamos asignando importantes recursos para su ejecución y estoy seguro de que se lograrán resultados en este sentido.
En cuanto a la construcción del Estado, a menudo somos objeto de críticas por centralizar el poder estatal, pero pocos prestan atención al hecho de que hemos adoptado numerosas decisiones para descentralizar el poder estatal y hemos transferido un número considerable de poderes a las autoridades regionales y, lo que es más importante, a las autoridades municipales. Seguí con asombro el debate que tuvo lugar en Alemania sobre los poderes que se conferirían con respecto a los terrenos. Seguí todo ese debate con asombro y comprobé que ya habíamos hecho todo esto desde hacía tiempo. En la actualidad, en Rusia sería sencillamente cómico escuchar un debate sobre el otorgamiento a las autoridades municipales o regionales de la facultad de decidir, por ejemplo, sobre la apertura y el cierre de los establecimientos y así sucesivamente. Las municipalidades rusas tienen poderes mucho más amplios que en muchos países europeos y creemos que esta es la política correcta. Lamentablemente teníamos una situación en la que no se disponía de recursos financieros para respaldar esos poderes, pero estamos cambiando ese panorama de manera gradual. Esta es la situación general actual en esta esfera en Rusia, aunque aún tenemos mucho trabajo por hacer.
Corriere della Sera: Señor Presidente, prometí a mis colegas que guardaría silencio, pero tengo que hacerle una pregunta más, muy breve. Soy consciente de que son los electores rusos quienes elegirán al próximo presidente, pero tal vez usted podría decir algo sobre lo que hará usted, Vladimir Putin, tras la conclusión de su mandato.
VP: Trabajaré, que no quepa la menor duda, pero en este momento no puedo decir dónde ni en qué condiciones. Sí tengo algunas ideas al respecto, pero es prematuro todavía hablar sobre éstas. Incluso con arreglo a las leyes vigentes en Rusia, aún falta mucho tiempo para mi edad de jubilación y no tendría sentido sentarme en casa y estar ocioso.
Sin embargo en este momento no quiero hablar sobre mis posibles planes de futuro. Para ser sincero no creo que en este preciso momento sea correcto perturbar a la opinión pública con respecto a esta cuestión. Tenemos que esperar para ver cómo se perfila esta situación, cómo avanza el proceso en Rusia durante este año y el comienzo del próximo. Hay varias posibilidades diferentes.
Corriere della Sera: Tengo una segunda pregunta sobre la política exterior de Rusia. Me parece que la política exterior de Rusia no ofrece una alternativa real para, digamos, la política exterior estadounidense o europea. Un ejemplo es Irán. Por supuesto Rusia no quiere que Irán se convierta en un estado nuclear. Al fin y al cabo Irán está muy cerca de las fronteras rusas. Pero, ¿qué alternativa hay para la política de sanciones de Occidente, para la política que Occidente ha aplicado, incluida la participación de Rusia en las Naciones Unidas? ¿Ve usted la posibilidad de que Rusia proponga alguna alternativa? Kosovo es otro ejemplo. Conozco su posición con respecto a Kosovo, su posición hacia las negociaciones directas entre los serbios y los kosovares. ¿No cree usted que la posición que ha adoptado contra el señor Ahtisaari y las Naciones Unidas realmente podría alentar a Kosovo a declarar la independencia unilateralmente?
VP: En cuanto a lo que Rusia puede proponer mediante soluciones a problemas complejos o insolubles a primera vista me remito a lo que acabo de hablar con su colega, el señor Ota, sobre la cuestión de Corea del Norte. Sabemos que pese a la complejidad de este problema se ha encontrado una solución y que es posible solucionar los problemas cuando, en lugar de dramatizar la situación y conducir las cosas hacia un callejón sin salida, las partes deciden buscar las formas de salir del estancamiento y aceptar una solución conciliatoria. Los problemas pueden solucionarse sin tener que recurrir a las amenazas y la fuerza armada y apoyamos este método de resolver los problemas.
Con respecto a Kosovo, usted mencionó que apoyamos la idea del diálogo entre la población albanesa de Kosovo y los serbios. Sin embargo eso no resume cabalmente nuestra posición. Quisiera profundizar un poco más sobre este aspecto.
En primer lugar nuestra posición se basa en los principios del derecho internacional y uno de esos principios básicos es el de la integridad territorial de un Estado.
En segundo lugar nuestra posición también se basa en la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la cual, quiero recalcar, fue aprobada por unanimidad y nadie ha revocado. Esta resolución establece claramente, por escrito, que Kosovo es parte integrante de Serbia.
Si queremos hacer prevalecer el principio del derecho de un pueblo a la libre determinación –el principio que sustentó la política de la Unión Soviética durante la lucha de los pueblos para liberarse del colonialismo- sobre el principio de la integridad territorial, esta política y esta decisión deben ser universales y aplicarse en todas partes del mundo y al menos en todas partes de Europa. De acuerdo con las declaraciones de nuestros asociados, no estamos convencidos de que Kosovo sea un caso único. No hay nada que sugiera que el caso de Kosovo difiera del de Osetia del Sur, Abjasia o Trans-Dniéster. En un caso se derrumbó el imperio comunista yugoslavo y en el segundo se desmoronó el imperio comunista soviético. Ambos casos tenían su sucesión de guerras, víctimas, criminales y víctimas de crímenes. Osetia del Sur, Abjasia y Trans-Dniéster han estado viviendo esencialmente como estados independientes durante 15 años y han elegido parlamentos y presidentes y adoptado constituciones. No hay ninguna diferencia.
No comprendemos porqué debemos apoyar un principio en una parte de Europa y observar otros principios en otras partes del continente negando a los pueblos del Cáucaso, digamos, el derecho a la libre determinación.
No descarto la posibilidad de que esa labor gradual con respecto a Serbia a la larga transforme su opinión sobre Kosovo. No quiero hablar por los serbios, pero un trabajo continuo y sensato podría traducirse en el logro de algún tipo de solución de avenencia.
No comprendo la necesidad actual de obligar a todo un pueblo europeo a doblegarse y humillarse de modo que entonces toda una nación considere como enemigos a quienes hayan provocado esta situación. Estos tipos de problemas sólo deben solucionarse mediante un proceso de acuerdo y soluciones conciliatorias y creo que aún no hemos agotado nuestras posibilidades en este sentido.
Según nos dicen, hay que apurarse, pero, ¿apurarse para qué? ¿Qué está pasando para que tengamos que agitarnos como una pulga que la llevan por una soga?, y disculpe la expresión.
Corriere della Sera: ¿Podría decir algunas palabras sobre Irán?
VP: Ya dije que logramos solucionar la cuestión de Corea sin hacer amenazas específicas ni recurrir a la fuerza. ¿Por qué no vamos a encontrar una solución al problema iraní? Debemos seguir buscando y ser pacientes.
Acepto que se trata de una cuestión compleja. El señor Solana se reunió en Madrid, creo que con representantes iraníes y los países participantes en el diálogo. Quiero que eso continúe en el futuro. Como puede ver, estamos colaborando con todos los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a fin de buscar soluciones mutuamente aceptables y consideramos que tenemos un alto grado de responsabilidad en esta labor.
The Times: En este sentido, ¿puedo preguntarle si usted coincide con el Presidente Bush en que sería inaceptable que Irán tenga armas nucleares?
VP: Estoy totalmente de acuerdo.
Le Figaro: Quisiera responder sus comentarios sobre Kosovo. No veo ninguna posibilidad de lograr una solución de avenencia. ¿Podría explicarme qué tipo de arreglo sería posible? Un país es independiente o no. ¿Qué tipo de compromiso es posible en este caso?
VP: Si lo supiera, hace tiempo que lo habría propuesto. Necesitamos seguir buscando. Es un trabajo difícil y complejo. No lo sé. No lo sé en este momento. Pero Montenegro y Serbia, por ejemplo, alcanzaron un compromiso durante un período de su historia y todo el mundo estuvo de acuerdo con eso. Es sólo un ejemplo. ¿Pero no piensan ustedes que defender el principio del derecho a la autodeterminación podría provocar procesos negativos del tipo de los que afronta Rusia y no sólo en el área pos soviética? Sería difícil para nosotros explicarles a los distintos pueblos del Norte del Cáucaso por qué las gentes de una parte de Europa tienen este derecho y ellos no. Se da, por ejemplo, la situación de que parte del pueblo osetiano vive en Rusia y parte vive en territorio de Georgia y se considera a sí misma un estado independiente y ¿cómo les explicamos a los osetianos que ellos no pueden disfrutar de los mismos derechos que otras gentes de Europa?, ¿por qué a los albaneses se les permite disfrutar esos derechos pero no a los osetianos? Esto sería imposible de explicar.
Por añadidura, esta decisión alentaría movimientos separatistas en la misma Europa. Escocia, por lo que sé, tiene planes de celebrar un referéndum sobre su independencia dentro de tres años. Existen movimientos similares en Cataluña y este proceso ha estado desarrollándose desde hace tiempo en el País Vasco. Si profundizamos en la situación de los Balcanes, veremos que la República Srpska (1) querría unirse a Serbia. El sur de Europa tiene otros problemas también. No quiero ni siquiera mencionar todos estos problemas para no provocar este tipo de movimientos, pero si hablan con los expertos se darán cuenta de que hay muchos problemas de este tipo y, ¿por qué provocar la situación? Creo que es muy dañino y peligroso. Si alguien quiere seguir el juego a unas personas que están apuradas y que dicen que no hay tiempo, aunque no está claro para qué no hay tiempo, entonces, por favor, háganlo, pero nosotros no podemos estar de acuerdo.
Le Figaro: Tengo otra pregunta acerca de economía, acerca del deseo de Rusia de participar en empresas europeas, en EADS en concreto, la empresa aeroespacial europea. ¿Cuál es el objetivo de Rusia al respecto? ¿Qué puede decirle a la gente de Europa Occidental que está algo inquieta por los objetivos de Rusia al participar en el capital de las empresas europeas?
VP: ¿Hay algo que temer si las empresas rusas invierten en otros países europeos que tienen gran necesidad de ello? Esto es algo que habría que recibir con agrado, algo que habría que agradecer. Nuestras empresas están operando en condiciones de mercado. No están intentando quitarle nada a nadie; están invirtiendo, creando empleos, contribuyendo al desarrollo económico. Usted mencionó EADS. Sabemos que EADS se enfrenta a una serie de problemas y si hubiéramos alcanzado un acuerdo sobre la entrada de un inversor ruso, quizás habría sido posible conservar puestos de trabajo en Airbus. Quizás habría sido posible evitar el despido de cientos de personas. Sólo cito este caso como un ejemplo. ¿Qué hay que temer? Yo no veo ningún peligro. Sólo veo la posibilidad de unir nuestros potenciales, tanto más cuando tenemos algo que ofrecer al sector aeronáutico. Tenemos nuestros propios problemas en este sector pero estamos en proceso de desarrollar un gran consorcio y sí tenemos algo que ofrecer, proyectos y avances interesantes. Por ejemplo, tenemos el Be-200, un avión anti-incendios que es único en su categoría. No existe un avión igual en todo el mundo. Hemos visto cómo los bosques del sur de Europa se han visto tan gravemente afectados por incendios en los últimos años. ¿Por qué no emplear este avión?
Soy consciente de que los fabricantes rusos se harían con ciertos segmentos del mercado, pero no tengo duda de que el sector europeo en general sólo saldría beneficiado de ese proceso.
Seamos francos: la competición es dura. El mercado global está monopolizado por dos o tres jugadores –de EEUU y Europa- que compiten ferozmente entre sí. Pero si los europeos no quieren que trabajemos con ellos buscaremos socios en otra parte. En algunas áreas de la industria aeronáutica siempre trabajaremos con unos u otros. Boeing ya posee una oficina en Moscú que llevó a cabo una cantidad enorme de trabajo en el desarrollo del último avión de Boeing. Hay cosas en las que podríamos trabajar juntos y, como he dicho, este trabajo podría ser productivo y podría ayudarnos a todos a ser más competitivos. (...)

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