martes, 25 de septiembre de 2007

Jornadas de debate de IS (PSOE) en Valencia: ideas para el debate Intervención de Vicent Garcés

Cuando en 1979 nace la corriente de opinión, en el seno del PSOE, la discusión sobre el marxismo, no era sino la punta del iceberg de un debate de mucho más calado y profundidad. En palabras de Antonio García Santesmases, "para Felipe González lo esencial era abandonar la acumulación ideológica de un partido que salía de la clandestinidad, para Gómez Llorente lo primordial era articular ideológicamente un partido que tras cuarenta años de dictadura tenía que superar años de desculturización".
Fueron identificados los riesgos que acechaban a nuestra organización en estos primeros años de democracia: Con el electoralismo aparece la amenaza de sacrificar principios esenciales del socialismo para acelerar el acceso al poder y la conformación de una mayoría electoral. Con el Parlamentarismo practicado como única forma de acción política, se sacraliza el trabajo institucional y se abandona la movilización y el trabajo social. Con el personalismo, cuya mayor expresión es el culto a la personalidad del dirigente máximo, al delegar todo el poder y las responsabilidades en una única persona, se produce la gran confusión entre líder y partido.
A estos peligros habría que añadir los del hiperpragmatismo y el monolitismo de una organización férrea conformada por la cultura de la mayoría cuyos rasgos definitorios, quedaban perfectamente ilustrados en estos tres eslóganes que forman parte de la memoria colectiva del PSOE postfranquista: quien se mueve no sale en la foto gato negro o gato blanco, no importa si caza ratones a mi izquierda el abismo
La historia de la corriente ha sido una historia convulsa. Un recorrido lleno de dificultades para la expresión del pluralismo político, a través de los cauces de una corriente de opinión, que siempre fue considerada como un cuerpo extraño, ajeno a la concepción compacta de la cultura política de la mayoría.
De hecho, ningún otro sector llegó a constituirse nunca como corriente para articular el debate y trabajar en el interior de la organización.
Las diferencias y las discrepancias se producían desde la pertenencia a la mayoría para evitar la estigmatización y la marginalidad política. Esta situación impuso unos límites muy estrechos a los márgenes posibles de discrepancia y acabó empobreciendo notablemente el debate ideológico y político en el seno del socialismo.
Hoy, 28 años después de su creación, a pesar de algunos avances estatutarios, como fueron la regularización de las corrientes, IS continúa siendo la única corriente de opinión constituida en el seno de PSOE.
Muchas de las posiciones defendidas históricamente por la corriente a lo largo de su historia han sido asumidas e incorporadas a través de los distintos congresos a nuestro patrimonio ideológico y organizativo.
Desde el primer momento IS participa desde su ubicación ideológica en el ámbito de la izquierda del socialismo democrático, en la definición de las grandes propuestas políticas y organizativas del PSOE. Un debate que recorría todos los partidos socialistas y socialdemócratas en Europa, donde se hacían presentes las grandes corrientes de pensamiento del socialismo democrático, desde sus expresiones más contemporizadoras con el neoliberalismo hasta aquellos con un alcance más transformador.
La exigencia de un mayor compromiso ético, democrático y de izquierda conformó nuestras señas de identidad política desde el principio.
En las distintas etapas de la vida de nuestro partido y, atendiendo a las diferentes circunstancias políticas y organizativas, IS ha debatido y definido su acción estratégica y táctica. Ese debate fue siempre plural y vivo en el interior de la corriente.
No podemos olvidar que el entorno y el clima político en el que desarrollábamos nuestra acción política fueron a menudo asfixiantes pasando de la tolerancia a la abierta hostilidad y donde los períodos de convivencia fecunda fueron muy excepcionales.
EL ALA IZQUIERDA: UNA ASIGNATURA PENDIENTE. La corriente de IS nace como un instrumento político al servicio de unas ideas y, como tal instrumento es perfectamente prescindible, siempre que nuestras posiciones ideológicas y organizativas encuentren los cauces eficaces de expresión política. Hemos mantenido que la corriente no es un fin en sí mismo, que estábamos dispuestos a hacer desaparecer la corriente en cuanto existieran las condiciones mínimas para que las posiciones orgánicas, políticas e ideológicas que defendíamos no pasaran al silencio.
Los intentos por crear un ala izquierda en el seno del partido han resultado fallidos hasta ahora. El movimiento de la militancia surgido alrededor de la candidatura a las primarias del compañero Josep Borrell, fue un momento de gran esperanza para crear este gran espacio político de izquierda en el partido, que finalmente no pudo consolidarse. Hoy articular políticamente el ala izquierda en el seno del partido sigue siendo una asignatura pendiente. VIGENCIA Y ACTUALIZACIÓN DE LAS POSICIONES DE IS. Desde la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a la Secretaría General y después al Gobierno, la relación de la dirección del partido con la corriente ha mejorado notablemente. El mayor reconocimiento del pluralismo interno y el respeto a la diferencia como elemento de riqueza política ha contribuido a normalizar nuestras relaciones al más alto nivel.
Falta por averiguar si esta nueva dinámica supone una excepción o va a extenderse e interiorizarse en el conjunto de la organización. Además, nos hemos reconocido políticamente y hemos saludado con entusiasmo, muchas de las posiciones y medidas adoptadas por el gobierno socialista que tuvieron en la retirada de las tropas de Irak su mayor exponente.
Las posiciones políticas que ha mantenido en el tiempo la corriente tienen hoy una extensión actualizada a la situación de este principio de milenio, que le dan plena vigencia y sentido.
Nuestra oposición a la permanencia de España en la OTAN en el 86, constituyó un hito referencial de nuestra identidad política. Suponía una denuncia de la política armamentista de bloques y reclamaba la construcción de un nuevo orden internacional. Hoy, más de 20 años después, esta posición conecta plenamente con las aspiraciones del movimiento mundial contra la globalización neoliberal que lucha por la extensión de los derechos humanos, la resolución pacífica de los conflictos y la dignidad a todos los rincones del planeta.
Ayer, nuestra denuncia contra la corrupción política y el terrorismo de estado tienen hoy su extensión y continuidad en las nuevas amenazas al estado de derecho, donde la lucha contra el terrorismo internacional sirve de coartada para que los sectores más reaccionarios y conservadores impulsen recortes de derechos democráticos fundamentales.
Ayer nuestra preocupación por los efectos perversos del neoliberalismo, como los recortes de derechos sociales que nos llevó a apoyar las movilizaciones sindicales sigue encontrando hoy, grandes incógnitas y mucha ambigüedad en relación con nuestro modelo de desarrollo y de política económica aplicada.
Ayer, como hoy, la articulación territorial del Estado sigue siendo un gran tema a resolver y nuestra apuesta federalista continúa plenamente vigente.
Hoy la construcción de la Europa política y social atraviesa una crisis importante. Nuestro apoyo crítico al tratado Constitucional Europeo, se fundamentaba en la necesidad de reforzar políticamente Europa como contrapeso eficaz frente a la ambición unipolar e imperial de los EEUU. de la administración Bush, capaz de desplegar acciones al margen de la legalidad internacional que suponen un peligro real para el desarrollo equilibrado del planeta.
Nuestro sí crítico reconocía la existencia de graves insuficiencias en los terrenos institucional, democrático y social del Tratado. Hoy hemos de intentar, con inteligencia, aprovechar las oportunidades para avanzar y reforzar la dimensión social y democrática de Europa, coordinando propuestas y esfuerzos con los sectores sociales, políticos y ciudadanos progresistas de Europa.
Ayer, como hoy, las insuficiencias de nuestra democracia interna, con avances y retrocesos continuos, requieren un continuo esfuerzo vigilante que impida que tengamos como militantes menos derechos democráticos que como ciudadanos.
Hoy estamos aquí para reflexionar y debatir sobre el presente y el futuro. Nuestro pasado ya nos acompaña para siempre.
Pasamos al desarrollo de las Jornadas Federales de IS-PSOE que hemos situado entorno a la idea fuerza de que ante la globalización neoliberal es necesaria y urgente la globalización del socialismo. Valencia, 22 de septiembre de 2007

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