martes, 4 de septiembre de 2007

¿Se acaba el mito de la imbatibilidad policial de ETA? IS-Euskadi Se ha hablado tanto de la imposibilidad material de vencer a ETA con la intervención policial, que esta afirmación se ha terminado convirtiendo en dogma de fe. No cabe duda, se ha dicho también en múltiples foros, que ETA no es el GRAPO, etc, etc. Por lo tanto hemos asumido como verdad absoluta que policialmente no es posible vencerlos. Ahora bien hay dos ejemplos, uno bien presente y el otro pasado, que muestran indicios de lo contrario.
Me refiero a la actual situación de debilidad, dicho esto en voz bajita y con ánimo de no truncar el actual camino del Estado, dos pasos por delante de ETA casi todo el tiempo desde el final de la tregua. El otro ejemplo claro fue 1992, el que fue llamado escaparate de España en el mundo (Olimpiadas y Expo). En aquel momento ETA fue incapaz siquiera de asomar la cabeza. Frente a la presión policial, el golpe en Bidart y la colaboración francesa, por fin, ETA no pudo utilizar, ni tan siquiera minimamente, aquellos eventos como "promo" de sus hazañas, ante la ingente cantidad de periodistas extranjeros que paseaban las calles de Barcelona, Sevilla o Madrid.
Y es que cuando se dice que policialmente no se puede acabar con ETA, ¿incluimos la inteligencia española, francesa, portuguesa en "policialmente"?. Creo que no. Y pienso, frente a lo que todavía puedan insinuar algunos altavoces mediáticos, que las detenciones no son fruto de la casualidad. Ya ni se disimula con aquella vieja fórmula de que "la gendarmería francesa ha detenido a menganito y zutanita, presuntos etarras, en un control rutinario de carreteras". Se les detiene, se muestra descaradamente la fuerza de dos estados de primer orden mundial como el francés y el español, con la proa dirigida hacia el mismo horizonte, con una ETA "trufada" en ambos lados de la muga y con una militancia abundante, pero cada vez más desorientada. Una militancia, la política del mundo "Batasuna" digo, a la que le cuesta asumir cómo los militares les impiden la constitución de un partido independentista de corte moderno, al estilo de ERC o Sinn Feinn, con posibilidades de crecimiento electoral y alejado de la violencia y la coacción.
No es desde luego la "policial" la forma más interesante de acabar con ETA, porque es indudable que más allá de su violencia y su cerrazón, la de ETA, Euskadi necesita repensar su cuerpo legal, su propio "bloque constitucional". Un abandono voluntario de la violencia terrorista y un gran pacto político posterior, en ausencia de violencia, entre todos. Ese es el mejor escenario. Pero este método, que ha guiado la apuesta de Zapatero y López por la paz, incluso con el apoyo en esta metodología del sector Imazista del PNV, ha sido truncado por las bombas en T4 y Durango.
¿Qué le queda al Estado? Responder con inteligencia: responder con la Inteligencia. ¿Qué dicen en privado los líderes del PP, conocedores a la perfección de cómo el Estado, a diferencia de en la anterior tregua, no solo no ha cejado en su trabajo, sino que ha aprovechado la tregua y los contactos con ETA para conocer mejor a la banda y arrinconarla? A las pruebas me remito. Dan dos pasos y caen.
¿Pueden matar? Claro. Se ha dicho esto también reiteradamente: matar es muy fácil. Pero cada vez les sale más caro, la vida media de los comandos se reduce a semanas desde el momento en que se organizan (ya no se requiere ni que actúen para localizarlos y neutralizarlos) y la capacidad de atentar es cada vez menor.
¿A que los del CNI no van a ser tan tontos como se les caricaturiza? Se puede vencer a ETA. Policialmente quizás no, pero con inteligencia...a lo mejor. ¡Ojalá!

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