viernes, 5 de octubre de 2007

Aspectos prácticos de la consulta la muestran como una maniobra electoral de Ibarretxe

Izquierda Socialista de Euskadi

Tanto debate político de grandes palabras nos ha apartado la atención de algunos aspectos básicos que son fundamentales para la realización de la dichosa consulta del Ibarretxe-II.
Existe una Ley electoral, otra de Protección de Datos, que además es orgánica, un organismo que se llama Instituto Nacional de Estadística, otros tres que se llaman subdelegaciones del Gobierno, desde donde se pone en marcha el aparato electoral (urnas, intendencia, etc).
En fin, no se si se adivina por donde vamos: sin la participación del Estado es imposible la realización de ningún tipo de consulta. Porque, ¿con qué censo se va a realizar? No vemos al INE facilitando censos para una consulta ilegal-insustancial. Siempre podemos votar a mano alzada, pueblo por pueblo, pero sería poco escrupuloso con el método democrático. ¿Con un censo antiguo? Sería bastante inexacto y además ilegal (vulneraría la Ley Orgánica de Protección de Datos), aunque siempre puede hacer el Lehendakari como en el sistema estadounidense, con inscripción previa a las elecciones, de esta forma el censo lo conformarían aquellas personas dispuestas a votar (por supuesto estamos bromeando).
Lo de las urnas es menos importante. En Euskadi hay dinero de sobra para los proyectos del nacionalismo. Otra cosa es la forma en que se gasta y las prioridades marcadas. ¡Será por urnas! Compramos unas nuevas, tamaño "king size", con el escudo de los siete herrialdes, para cuando los demás territorios decidan votar (Iparralde y Navarra).
Pero concluyendo algo más en serio: si la consulta es material e intendentemente imposible, el Lehendakari debe saberlo, ¿no?. Asustaría su ignorancia si no hubiera pensado en ello. Si lo sabe se puede concluir que él sabe que es imposible hacerlo. Y si es consciente de esto último solo cabe deducir que su "convocatoria" con un año de adelanto es solo un brindis al sol del nacionalismo extremo, para mantener la tensión Euskadi-Estado que arrastre votos a las maltrechas urnas del PNV, desvíe el debate de la Euskadi real (Sanidad, Educación, Vivienda, etc.)
Esto también explicaría el caracter inédito de advertir ¡con un año de adelanto! sobre sus intenciones. Lo que el busca no es una consulta y su resultado, sino la convocatoria y el juego político que esto le dará durante un año, hasta que se vea que es imposible y absurda en este momento. Mal está el Lehendakari y su sector en el PNV cuando debe vivir de rentas tan escasas y de expectativas tan cortoplacistas.
¿Qué se puede hacer?: recibirlo (Zapatero lo va a hacer con normalidad) y explicarle todo esto con una conclusión: mira Lehendakari, tú y yo sabemos que no lo vas a hacer. Y a partir de ahí a trabajar por la ciudadanía como si todos supiéramos la verdad: ¡ni consulta ni leches, no se lo cree ni él!

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