jueves, 10 de enero de 2008

Las listas cerradas, la democracia en los partidos y la adhesión ciudadana

Cuando llega el momento preelectoral de confeccionar listas para la "gran fiesta democrática" que, se dice, deben ser unas elecciones, se suele producir, paradójicamente, uno de los momentos menos democráticos en la vida de los partidos políticos. Y en esto, seamos realistas, tampoco desde la izquierda se da ejemplo.
Nadie esperaría que un partido como el PP, derechista y de familias, elaborara sus listas de manera transparente o abierta. Su autoritaria costumbre de que su presidente saliente elija al sucesor, lo dice todo. Sin embargo, a un partido que ha probado las primarias; que ha sacado democráticamente de entre los suyos al mejor Secretario General, cabría exigirle una coherencia mayor en la elaboración de las listas electorales.
La parte más oscura de esta magnífica legislatura que termina ha sido la democracia interna del partido gobernante. En un esquema que, desgraciadamente, se repite en muchas culturas políticas y muchos países, estar en el poder suele traducirse en los partidos en un monolitismo en el que, casi todo vale con tal de no perjudicar el poder del gobierno y su imagen pública.
Sin embargo, esta es una cuestión fundamental cuando buscamos la mayor participación y adhesión ciudadana. En primer lugar hacia los procesos electorales. En segundo lugar, hacia nuestro partido en concreto. Una vacuna contra el absentismo.
La impecable imagen de Zapatero como un lider europeo, demócrata profundo, independiente de criterio, respetuoso con la democracia y la realidad social y valiente en el ejercicio de sus funciones, no se pone en entredicho por reconocer que, una vez más, el proceso de confección de listas está resultando, cuando menos, cuestionable.
Es verdad que se trata de un mal extendido. Es cierto que entre la derecha española o nacionalista periférica las cosas se hacen aún peor. No es erróneo afirmar que IU tampoco tiene resuelto este problema, que le ha producido quebraderos de cabeza importantes, incluso pequeñas escisiones. Pero todo esto no justifica que el socialismo democrático tenga en España sin resolver un asunto tan importante como la confección de sus planchas electorales y su democracia interna.
No es aceptable que diputados que llevan "desde siempre" como él mismo afirmó, siendo diputados (Benegas dixit) puedan llegar a bloquear el trabajo de una comisión de listas nacional. No es aceptable que, mientras tanto, abnegados y brillantes diputados como el compañero Barrio de Penagos (portavoz federal de IS) vea sus posibilidades de seguir trabajando por la izquierda en el congreso truncadas. Porque, además, representa a toda una corriente como IS. La única corriente organizada según los estatutos federales del PSOE. El único grupo de militantes formado, no entorno a personas o familias, sino entorno a una ideología, la del socialismo democrático, que es la esencia de nuestro partido.
Quizás no sea el momento (siempre parece no serlo para estas cosas), pero el PSOE necesita reflexionar serena y democráticamente sobre la forma de seleccionar a sus hombres y mujeres para las candidaturas. Se necesita más democracia. Más transparencia. Menos derechos consolidados ("Yo soy diputado desde siempre") y menos "pasillos".
El modelo de "Yo gobierno España y tú el Partido", ese viejo modelo guerrista que tan bien le funcionó a Felipe y tan perjudicial fue para nuestro centenario partido, está caduco. Somos diferentes al PP. Las ideologías no han muerto. La historia no ha finalizado. La izquierda sigue siendo distinta a la derecha. Demostrémoslo. Empecemos por nosotros/as mismos/as.

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