lunes, 10 de marzo de 2008

EL SOCIALISMO VASCO GANA LAS ELECCIONES EN EUSKADI

IS EUSKADI

El PSE-EE ha obtenido el primer puesto en Euskadi en estas elecciones generales. Ganamos en los tres territorios históricos y sacamos más de ciento veinte mil votos y once puntos de diferencia a la segunda fuerza, el PNV.
Asimismo, somos la primera fuerza en los mayores núcleos de población de Euskadi.En un proceso electoral especialmente doloroso, marcado por el asesinato de nuestro compañero Isaías Carrasco, los socialistas vascos hemos sabido trasmitir a los ciudadanos nuestra mesura, la capacidad de liderazgo que supone la defensa de un programa integrador de todos de los que aquí vivimos, y la ilusión que significa nuestra decidida opción a favor de la paz y la convivencia en libertad.
En el PNV se han cebado los problemas internos que desde hace tiempo le aquejan y cuyo núcleo dirigente no ha acertado a solucionar. La falta de un liderazgo claro –escenificado en la dimisión de Imaz y la opción por un Urkullu de transición- le resta credibilidad ante la ciudadanía.
Por otra parte, los problemas de corrupción que afectaron a la Hacienda guipuzcoana mostraron a la opinión pública que ese partido estaba más pendiente de equilibrios internos que de principios democráticos básicos. Estas elecciones han demostrado que el PNV ya no es el partido que representa a Euskadi: más bien es el recuerdo de una forma periclitada de entender el país que, tras estos resultados, es minoritaria. Por ello, el Lehendakari tiene que dejar de hablar en nombre de esa entelequia que denomina “pueblo vasco” y atenerse a estos resultados electorales que revelan una comunidad plural, viva y con ganas de cerrar el período de monopolio nacionalista de las instituciones.
Euskadi ya ha sido consultada y ha dado la espalda a su plan: la “consulta” no sólo es ilegal sino que ni tan siquiera cuenta con un mínimo apoyo popular como para plantearla.Sin embargo, el drama del terrorismo persiste. El equipo que se atribuye la representación de la izquierda abertzale comulga electoralmente con Eta, propone la abstención como expresión política y se atribuye la paternidad de la voluntad de quienes han dado la espalda a las urnas. Esa es la concepción de la democracia que manifiestan: silencio ante los asesinatos de Eta, inhibición programática, autoaislamiento social y político, desprecio a la voluntad electoral a lo que se añaden serios problemas de contestación interna que hasta ahora sólo han aflorado a través del distanciamiento que significativos miembros del colectivo de los presos han manifestado recientemente.
Si la izquierda abertzale no quiere desaparecer subsumida por la atracción mortal de Eta ha de iniciar un proceso de autorreflexión que le lleve a defender su política por medios estrictamente pacíficos.
En definitiva, las elecciones han resultado un triunfo de la ciudadanía y, en consecuencia, un homenaje a nuestro compañero Isaías Carrasco cuya vida y entrega a un ideal han recogido, al fin, sus frutos. A él van dirigidos nuestro recuerdo y homenaje.

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