domingo, 23 de marzo de 2008

Ludger Mees en EL CORREO: "EL PNV HA REGALADO EL CENTRO POLÍTICO DE LA SOCIEDAD VASCA AL PSE"

El historiador y experto en el nacionalismo vasco Ludger Mees disecciona los resultados electorales sin la pasión de los políticos, lo que concede a sus análisis un importante grado de verosimilitud. Entre los distintos factores que, a su juicio, han proporcionado una clara victoria al PSE y un acusado descenso a los partidos nacionalistas, destaca que los jeltzales «han regalado» a los socialistas la posición del centro político, que «es donde se ganan las elecciones».
-¿Cree que los resultados del 9-M podrían ser el anticipo de un cambio de ciclo político en Euskadi?-Los análisis que he visto me parecen muy cortoplacistas y lastrados por intereses partidistas. Unos quieren ver en los resultados el fin de la hegemonía nacionalista y el comienzo de un nuevo ciclo, y otros lo atribuyen todo a factores exógenos al propio nacionalismo. Con mayor perspectiva, ambas lecturas son muy aventuradas y alejadas de la realidad.
-Entonces, ¿en qué situación nos encontramos?-El nacionalismo vasco, y el PNV en particular, tiene una larga historia en la que ha habido altibajos parecidos, de los que se ha recuperado y ha podido colocarse en el centro del poder político institucional en Euskadi. Pese al revés, si algo ha caracterizado al PNV ha sido su capacidad de acomodarse a situaciones cambiantes, que es lo que está intentando hacer estos últimos días, reorientarse.
-¿A qué atribuye la importante pérdida de votos en el PNV?-Entre otros factores, ha podido influir el desgaste del poder. También es importante el hecho de que en los últimos años en Euskadi se ha producido una penetración de la política en todas las esferas de la vida de la sociedad, de los medios de comunicación, etcétera. Una invasión promovida por el sistema político, articulada en torno a lo que se ha llamado el contencioso entre Euskadi y España, que ha producido un hartazgo de gran parte de la ciudadanía, que ha dado la espalda a discursos estrechamente vinculados con esa saturación de la política.
-¿Observa más razones?-También se ha producido una evolución de la sociedad vasca, que hoy en día es vasquista, es decir, que está a favor del autogobierno, del fomento de la cultura vasca, de la lengua, es pacifista, europeísta y muy solidaria. Asimismo, vive sin dramatismo la conviencia de diferentes identidades. La gente puede sentirse vasca, europea o española sin que suponga ningún conflicto interno. La sociedad es mucho más moderada que el propio sistema político y se priman discursos más relajados, sin dramatismos, que buscan consensos, mientras que se castigan mensajes nacionalistas que en importantes sectores del centro político de la sociedad -que es donde se ganan las elecciones- se percibían como una apuesta más radical, alejada de las preocupaciones diarias de la ciudadanía y que en lugar de buscar el consenso entre diferentes conducía a agravar el conflicto.
-¿Cree que la consulta ha podido eclipsar las políticas a pie de calle?-El PNV ha situado la consulta en el centro de su discurso, cuando no se sabía qué se iba a preguntar realmente. Asimismo, todo el mundo es consciente de que el fin de ETA no depende del resultado de un referéndum de este tipo. Igualmente, se ha visto que la pretensión de pasar la pelota a los ciudadanos cuando los políticos no han sido capaces de encontrar soluciones, se ha entendido como la abdicación de la política.
-¿Cómo explica el buen resultado del PSE?-Ha sido el gran ganador de las elecciones. Pero parte de su triunfo se debe a los errores cometidos por el adversario político, al regalarle la posición del centro político en la sociedad. El acierto del PSE ha sido alejarse del planteamiento frentista de los tiempos de Nicolás Redondo Terreros y la entente con Mayor Oreja. El factor Zapatero también ha jugado un papel muy fuerte, ya que la sociedad ha premiado el intento de acabar con el terrorismo aquí. Pero no deberían dormirse en los laureles, sino perfilar, de cara al futuro, un claro proyecto de sociedad; es decir, cuál es su hecho diferencial con Madrid. Ése sería el déficit que aún tiene.
-Hace años afirmaba que es difícil imaginar un país como Euskadi donde siempre gobierne el mismo partido. ¿Significa ésto que estaría más cerca la alternancia política?-No me atrevo a pronosticar un cambio de ciclo. Los resultados electorales indican que está más cerca, pero no hay que infravalorar esa capacidad de reacción que ha demostrado el PNV. En cualquier sociedad la alternancia es un hecho normal.
-¿Considera que el PNV se enfrenta de nuevo al péndulo patriótico?-Estamos en un momento muy interesante porque en el seno del PNV se han iniciado movimientos para reubicar el péndulo. Habrá que ver cuál es el papel de Ibarretxe en el futuro y hasta qué punto está dispuesto a remodelar su propia propuesta. Lo que sabemos es que Imaz cayó en el camino, cuando había hecho un análisis muy correcto de cuál era la situación del nacionalismo democrático en la sociedad vasca del siglo XXI. Sabía que iba a chocar si el lehendakari no se movía y optó por la retirada. De momento, Ibarretxe es el político más valorado en Euskadi, pero en el futuro el PNV debería reflexionar sobre qué hacer con un valor tan inmenso que tiene, que es Josu Jon Imaz, cuando éste vuelva de EE UU.
-¿En qué situación cree que ha quedado la izquierda abertzale?-Se ha demostrado como un bloque bastante sólido en los últimos años, pero con unas dimensiones absolutamente minoritarias. El futuro de la izquierda abertzale depende más de qué es lo que va a hacer ETA que de otros factores. Con una ETA activa, la izquierda abertzale va a tener muy difícil salir de esa marginación en la que se encuentra.
Artículo publicado en la edición del día 21 de El Correo (Vocento). Fotografía de Ignacio Pérez.

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