viernes, 23 de mayo de 2008

Patxi López: "Asumo el compromiso de construir la nacionalidad vasca desde la integración y desechando el frentismo y la exclusión"

"Declaración del Domine". Propuesta política de Patxi López, realizada en el Hotel Domine de Bilbao, para el futuro de Euskadi. Para el futuro de una Euskadi gobernada por el socialismo vasco, desde el consenso y el respeto a todas las ideas democráticas.
"Egun on danoi, egun on adiskideok, Buenos días a todos y a todas:
Quiero empezar este encuentro, como no podía ser de otra manera, felicitando a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado por sus últimos éxitos en la lucha contra la organización terrorista.
Felicitarles y agradecerles el trabajo que realizan en defensa del sistema democrático y de la libertad, de la seguridad y los derechos de todos los ciudadanos y ciudadanas de Euskadi y del conjunto de España.
ETA puede aún hacernos daño y causar dolor. Lo ha hecho hace pocos días en Legutiano y en Getxo. Pero ETA no va a poder con la democracia ni con los demócratas.
Sus crímenes y sus atentados sólo provocan el rechazo y el desprecio de una ciudadanía hastiada de ETA, de sus salvajadas y de su matonismo.
Los socialistas hemos defendido siempre y vamos a seguir defendiendo que la paz es un objetivo irrenunciable de esta sociedad. Y no pararemos hasta ver el final de la violencia terrorista.
Pondremos todos los medios que tiene el Estado de Derecho para acabar con ETA, con eficacia policial, contundencia judicial, cooperación internacional y repulsa ciudadana.
Y también nos empeñaremos en buscar los acuerdos que desde las instituciones contribuyan a deslegitimar ética, política y socialmente al terrorismo, a honrar la memoria de las víctimas y a dar satisfacción a sus justas reivindicaciones de memoria y de justicia.
En Euskadi no tenemos hoy reto más importante que acabar con el terrorismo y unir a todos los demócratas frente al totalitarismo de los que quieren destruir nuestra democracia.
Por eso es importante que nadie mezcle las ansias de paz de esta sociedad con la defensa de proyectos particulares. Como dijo el pasado domingo la directora de Atención a las Víctimas del Gobierno Vasco, Maixabel Lasa, en unas palabras que suscribo al cien por cien, "vincular la consecución de la paz a la conquista de un nuevo estatus político es pervertir las reglas del juego democrático".
La paz, como el pluralismo, es de todos. Es algo previo al legítimo debate político partidista. Y por eso, a la hora de defenderla y de combatir a los enemigos de nuestra libertad, todos tenemos que ser capaces de aparcar los proyectos partidistas. Pero os hemos convocado a este encuentro porque creo que, tras la reunión entre Ibarretxe y Zapatero, es el momento de fijar claramente la posición del Partido Socialista de Euskadi. Y lo primero que quiero hacer es un llamamiento a la responsabilidad de todos y trasladar a la ciudadanía vasca un mensaje de tranquilidad y de esperanza.
Por mucho que algunos estén empeñados en instalar una imagen de enfrentamiento entre gobiernos y de división de la sociedad vasca, los Socialistas seguimos apostando y creyendo que el diálogo, el acuerdo y el entendimiento en Euskadi es posible. Porque pensamos, igual que la mayor parte de la ciudadanía, que ése es el único camino para avanzar como sociedad y como país.
Estoy convencido de que la inmensa mayoría de esta sociedad quiere diálogo en Euskadi, acuerdo entre diferentes para hacer país y quiere convivir respetando nuestras diferentes formas de ser y de sentirnos vascos.
Los Socialistas no nos resignamos a que esta sociedad siga por más tiempo estancada en el callejón sin salida al que la han conducido con una política obtusa e irresponsable, impulsada sólo por las obsesiones particulares de algunos y no por el interés común.
No nos resignamos a que se intente, desde un falso victimismo, jugar a la confrontación permanente para volver a los tiempos de los bloques enfrentados y a la política hecha desde las trincheras de la que algunos quieren sacar beneficios electorales.
No nos resignamos a que se nos quiera sumir en un conflicto permanente (se llame Lizarra, Plan Ibarretxe o ‘hoja de ruta’), que algunos generan artificialmente para luego presentarse como la única solución posible.
No nos resignamos, yo no me resigno, a que el raca–raca de Ibarretxe sea la única melodía que escuchemos los vascos y las vascas cada mañana.
No me resigno porque hay otro camino, hay otras propuestas y otras respuestas a las necesidades de este país y no pasan por las amenazas con choques de locomotoras, sino por la voluntad política para el diálogo y el entendimiento.
El diálogo implica necesariamente la existencia de al menos dos interlocutores distintos. Y conlleva, por lo tanto, la aceptación de la pluralidad. De ideas distintas y de formas diversas de encarnar la identidad.
Y últimamente veo con preocupación que Ibarretxe habla mucho de diálogo, pero que en realidad lo practica bien poco, o mejor dicho, nada. Lo suyo es un monólogo. Un monólogo, plagado de frases hechas que repite una y otra vez, por el que, sin hablar y sin escuchar a los que también representamos a una parte de la sociedad vasca, pretende imponernos un modelo de país que no compartimos.
Y la sociedad vasca no quiere ni monólogos ni imposiciones. Quiere una Euskadi hecha entre todos, en la que unos no pretendan estar por encima de otros. Quiere un futuro compartido y no un futuro en el que la mitad de esta sociedad esté excluida. Quiere seguridad y estabilidad y no viajes a un precipicio del que no está dispuesta a saltar.
Por eso esta sociedad entiende que el diálogo político tiene valor cuando logra poner de acuerdo a los que defienden ideas y proyectos diferentes. Porque eso sí que garantiza un camino ancho por el que avanzar juntos.
Lo contrario, ponerse de acuerdo con los que piensan como tú o con quienes defienden las mismas posiciones que tú, es decir, buscar la acumulación de fuerzas de la misma ideología es muy fácil, pero tiene muy poco valor político. Porque acabará en imposición y en división de la sociedad vasca.
Por eso, en nombre de los Socialistas Vascos, quiero decir que un acuerdo entre vascos no sólo es posible, sino que es absolutamente necesario. Fue posible en el pasado, lo es en el presente y lo será en el futuro.
Los vascos no estamos incapacitados para el acuerdo, como Ibarretxe nos quiere hacer creer, al revés, el pacto entre diferentes es una de nuestras mejores señas de identidad.
- Nos pusimos de acuerdo para constituir el Consejo General Vasco, que marcó el inicio de nuestro autogobierno, bajo la presidencia de un Lehendakari Socialista: Ramón Rubial. - Nos pusimos de acuerdo para elaborar, negociar y sacar adelante el Estatuto de Autonomía de Gernika. - Nos pusimos de acuerdo cuando socialistas y nacionalistas formamos Gobiernos de coalición. - Nos pusimos de acuerdo para luchar contra el terrorismo y hacer posible la normalización del país, a través del Pacto de Ajuria Enea. - Nos pusimos de acuerdo para crear Osakidetza y para alcanzar el Pacto Escolar, que fue la base de nuestro actual sistema educativo. - Nos pusimos de acuerdo para construir el metro de Bilbao y el Museo Guggenheim, y ahora para afrontar el reto apasionante de la alta velocidad ferroviaria o la apuesta por la ciencia, la tecnología y la innovación.
Nos pusimos de acuerdo para construir lo mejor de Euskadi; para sacar adelante la Euskadi prospera y plural que hoy tenemos.
El pacto y el acuerdo entre diferentes ha sido la norma en la historia de nuestro autogobierno, mientras que el desencuentro ha sido la excepción. Una triste y prolongada excepción que estamos viviendo desde hace ya demasiados años.
Y yo quiero salir de ese período de excepción, para volver a la Euskadi de siempre: a la Euskadi que avanza mediante el diálogo y el pacto. La Euskadi del consenso político.
La Euskadi que hicieron posible hombres como Indalecio Prieto y José Antonio Aguirre. Como Ramón Rubial y Juan de Ajuriaguerra. Ardanza y Txiki Benegas o Ramón Jauregui. Y estoy convencido de que, siguiendo ese ejemplo, seremos capaces de llegar a un gran acuerdo para nuestro futuro.
Y para ello sólo hay que tener en cuenta dos cosas que son de sentido común.
La primera es que el futuro de un país se construye a partir de lo que se tiene, con la mirada en el horizonte, pero con los pies en el suelo. Y el suelo que hoy pisamos los vascos, nuestras reglas de juego, están contenidas en la Constitución y el Estatuto.
El Estatuto de Gernika, no es un mero listado de transferencias, como algunos ahora, para devaluarlo, nos quiere hacer creer. El Estatuto es el marco político que nos da una capacidad de autogobierno enorme, (como posiblemente no exista en ninguna otra Comunidad autogobernada del mundo). Pero es a la vez nuestro marco de convivencia que respeta ideas y sentimientos. Y, sobre todo, es un triple pacto: entre vascos, entre los territorios que componen el País Vasco y entre los vascos y el resto de los españoles.
Por eso solemos decir los Socialistas que el Estatuto de Gernika tiene cuerpo de Ley y alma de pacto.
Y hay que tenerlo en cuenta porque, precisamente, gracias a él, los vascos podemos hoy discutir cuál es el mejor futuro para nosotros y para las generaciones venideras.
Por tanto, en primer lugar, reconocimiento de lo que tenemos y de lo que somos. Porque sólo reconociendo lo que tenemos y lo que somos, podemos hacer propuestas realistas de futuro.
Y la segunda cosa, que me parece igual de obvia, es ser conscientes de que arreglar nuestros problemas de convivencia, o mejorar nuestro autogobierno, o definir este país es, primero, obligación nuestra, de los que representamos a la sociedad vasca. No echemos la culpa de no haber cumplido con nuestra responsabilidad ni al presidente Zapatero, ni al Gobierno central de turno. No hubo portazo en la Moncloa, hubo sentido común cuando el Presidente pidió a Ibarretxe que lo primero que tenía que conseguir era un acuerdo en Euskadi que representara a una amplia mayoría de la sociedad vasca.
Somos nosotros, los partidos vascos, los que tenemos que sentarnos a discutir y a resolver los asuntos que nos afectan.
No estamos en el tiempo del choque de trenes. Estamos en el tiempo de poner en marcha el Tren de Alta Velocidad.
No estamos en el tiempo de la confrontación permanente. Estamos en el tiempo de la concertación permanente.
No estamos en el tiempo de echar pulsos para ganar a nadie sino en el tiempo del impulso colectivo para hacer un país entre todos.
Los Socialistas Vascos, y yo mismo, tenemos la mano tendida para negociar. Para negociar entre nosotros, entre los representantes legítimos de la ciudadanía vasca. Elkarbizitzarako akordio bat lortzeko negoziazio bat, behar da: hurrengo puntuak, gutxienez, kontuan hartzen disuena: 1.- Indarkeria terroristaren gaitzespen bizia, biktimei etangabeko sostengua eta mehatxatuekiko elkartasuna. 2.- Kompromezu eginkorra, politiko eta sozialki, indarkeria baztertzeko eta, ere berean, terroristek eta beraien kideek ematen dituzten argudio faltsuak ere zokoratzeko. 3.- Demokratikoki, Gernikako Estatutoan ezarritako joku arauak errespetatu, berriztu ahal izateko. 4.- Egungo marko juridiko-politikoa aldatu ahal izateko denon arteko akordioa behar da eta are gehiago, 1979 (Mila Bederatziehun eta hirurogeita hemeretziko) Gernikako Estatutoan lortutakoa baino hobea izanez gero. 5.- Kompromezua hartu euskal nazionalitatea eraikitzeko, beti ere, integraziotik, bazterketa eta frentismoa, alde batera utziaz.
Horregatik, gizarte guztiaren aurrean konprometitzen naiz, alderdi politiko guztiei dei egitera gai hoietaz hitzegiteko. Hori izango da Lehendakari bezela egingo dudan aurreneko gauza.
Eta baita ere, ematen dut nere hitza, gure artean lortzen dugun akordio hori defendituko dudala Madriden nere indar guztiekin. Lo que hace falta en Euskadi es una negociación entre todos los partidos políticos democráticos. Una negociación para alcanzar un acuerdo entre vascos por la convivencia, el autogobierno y el futuro del país, que parta de los siguientes principios básicos que deben ser compartidos por todos: 1.- Rechazo de todo tipo de violencia terrorista, apoyo permanente a las víctimas y solidaridad con los amenazados. 2.- Compromiso activo para deslegitimar política y socialmente la violencia y los falsos argumentos en los que pretenden basar el recurso a la misma los terroristas y sus acompañantes. 3.- Respeto a las reglas de juego democráticas establecidas, incluidas las que contiene el Estatuto de Gernika para su reforma. 4.- Cualquier cambio del actual marco jurídico-político deberá sustentarse en un acuerdo amplio y transversal, a ser posible superior al que logró el Estatuto de Gernika en 1979. 5.- Asumir el compromiso de construir la nacionalidad vasca desde la integración y desechando el frentismo y la exclusión.
Son principios, que nadie intente confundirlos con condiciones ni condicionantes al diálogo. No hacen falta más hojas de ruta para imponer el camino. Hace falta sólo voluntad política para el entendimiento y no buscar el conflicto por intereses electorales.
Y este es el diálogo que tendría que haber abierto Ibarretxe, en eso tendríamos que estar ahora los partidos vascos. Porque en contra de lo que él dice, los Socialistas no tenemos ninguna prisa por ir a unas elecciones anticipadas. Nos preocupa el país y por eso nos comprometemos con él.
Para abrir un espacio y un tiempo para el diálogo y la negociación política en Euskadi no necesitamos ni el aval ni el permiso del presidente del Gobierno de España. Es una responsabilidad sólo nuestra.
Y no hace falta preguntar a los ciudadanos si quieren que ETA desaparezca o si quieren que los partidos nos pongamos de acuerdo para hacer país. Porque la respuesta, para cualquier gobernante, tendría que estar clara. Yo lo tengo absolutamente claro.
Y por eso, si Ibarretxe no lo hace y parece que no está dispuesto a hacerlo por lo que dice, yo me comprometo ante la ciudadanía vasca a que, lo primero que haré como Lehendakari, será convocar a todos los partidos democráticos para buscar ese acuerdo entre vascos.
Y quiero comprometerme también con toda solemnidad a que, cuando en Euskadi alcancemos un acuerdo que sirva para garantizar más bienestar, para asentar la convivencia y para vivir juntos respetando nuestra diversidad, los Socialistas lo defenderemos en Madrid con absoluta firmeza y con una sola voz, junto al resto de fuerzas políticas vascas.
Donde Ibarretxe habla de una consulta no vinculante que sólo nos lleva a la división y al enfrentamiento yo quiero un Referéndum con todas las consecuencias, que sea el resultado lógico y legal, del recorrido que tenemos que hacer: acuerdo entre vascos, aprobación por el Parlamento Vasco, ratificación por las Cortes Generales y refrendo de los ciudadanos y ciudadanas vascas.
Yo no pretendo que el PNV renuncie a sus planteamientos. Le respeto y le reconozco en lo que representa. Que lleve a esa negociación sus propuestas: los papeles de Loiola, la autodeterminación, el ‘plan Ibarretxe’ o lo que quiera.
Pero que nadie tampoco me pida a mí que renuncie a defender mis posiciones, que son las del Partido Socialista y que representan a una parte fundamental de la sociedad vasca. Les pido que respeten lo que los Socialistas representamos y asuman que ellos no pueden hablar en nombre de todos los vascos.
Estoy convencido de que, para reconstruir el pacto por la convivencia, primero tenemos que asumir la pluralidad de Euskadi. Tenemos que ser capaces de reconocernos todos como vascos, como miembros de un mismo país.
Sólo desde la pluralidad será posible llegar a un acuerdo que aporte la tranquilidad, estabilidad y confianza que nos exigen los ciudadanos.
Un acuerdo para que los vascos tengamos una seguridad razonable de cara al futuro. Un acuerdo que garantice a todos los vascos que nadie va a imponer a nadie su forma de ser o de pensar. Un acuerdo para prosperar y para vivir mejor todos. Un acuerdo para la convivencia entre vascos y vascas.
Este es el acuerdo que necesita el país y tened la seguridad de que por nosotros no va a quedar. Vamos a darle respuesta y a poner todo de nuestra parte para conseguirlo. Tenemos voluntad y fortaleza para hacerlo, tenemos las cosas claras y un proyecto de país para todos.
Ese es el modelo y el compromiso de los Socialistas para Euskadi, la tierra del diálogo pendiente. Por eso os digo que: Hablaré con los partidos democráticos para hacer país. Hablaré con Sindicatos y Empresarios para hacer frente a los retos socioeconómicos. Hablaré con los profesionales de Osakidetza, para recuperar el prestigio perdido en nuestra Sanidad. Hablaré con la Comunidad educativa para mejorar la calidad de nuestra enseñanza, sin decretazos. Hablaré con los responsables de la euskaldunización para que potenciar el euskera no sea una imposición que lleve a rechazar nuestra lengua. Hablaré con los colectivos sociales que tienen la vivencia de la calle para encontrar las mejores soluciones para los problemas de los que más necesitan de lo público.
Hablaré con los creadores, abandonados a su suerte en este país, para que la cultura mestiza, plural y diversa que tenemos se convierta en una de nuestras señas de identidad. Hablaré con el mundo de la ciencia para retener y atraer el talento a Euskadi y hacer de la innovación y la investigación el motor de nuestra economía y nuestro futuro.
Este es mi compromiso de diálogo permanente con la sociedad vasca. Hemos perdido mucho tiempo pero estamos a tiempo.
Hemos perdido el tiempo porque el "campeón del diálogo hasta el amanecer" nunca ha hablado con nadie si no era para lo suyo y si no era con los que le daban la razón.
Pero estamos a tiempo, porque yo tengo una confianza enorme en los ciudadanos y ciudadanas de este país. En su capacidad para tirar hacia adelante y para arrimar el hombro, para trabajar juntos por un futuro mejor. Tenemos las personas y los instrumentos necesarios, sólo hay que comprometerlos en un proyecto compartido y no desaprovecharlos y olvidarlos.
Y el proyecto hoy es la Euskadi de la convivencia y el bienestar. Y a ese proyecto estamos todos convocados."

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